Durante el verano, prácticamente ningún medio deportivo resistió la tentación de nombrar la plantilla actual del Atlético de Madrid como una de las mejores de su historia. Sin entrar a valorar hasta qué punto puede considerarse así, toda vez que estas afirmaciones además de ser completamente subjetivas suelen hacerse sin demasiada reflexión por medio, lo que parece claro es que la configuración del equipo para la presente temporada ha tomado un giro hacia jugadores de mayor calidad, mejor trato con el balón y pierna más dulce.

Lo que ha ganado en estos preceptos, lo ha podido perder en intensidad (clave en el equipo de los últimos años) y en experiencia, al contar con piezas más jóvenes. De esta manera, Simeone cuenta con un equipo plagado de opciones que, como consecuencia no deseada, genera un enredo a la hora de conjuntar jugadores en el que aun no acaba de dar con la tecla.

Como en un sudoku, la combinación de diferentes variables que el Cholo Simeone lleve a cabo debe alcanzar un equilibrio, sin que nada le sobre ni le falte, entre un grupo de jugadores y esquemas posibles que conforman un panorama en el que, de antemano, ninguna solución parece hasta el momento especialmente superior al resto.

En el rompecabezas de la plantilla colchonera, el técnico tiene clara la portería y la línea defensiva, si bien el papel de los laterales también variará en función de lo que escoja para el resto de líneas, haciendo que el esperado regreso de Filipe Luis aun no haya dado el rendimiento esperado ¿Se le ha olvidado jugar al lateral brasileño? No, seguramente le falte ajustar la manera de combinar con sus compañeros del centro del campo para poder dibujar galopadas como las que hacía con Arda en su anterior época colchonera.

Para el eje del centro del campo, parece inamovible la confianza de Simeone en Gabi y Tiago. Siendo esta la zona que más dudas generó la temporada pasada en el colchonero de a pie, no se ha visto reforzada este verano, a pesar de los escarceos con Motta (da la impresión de que le hizo al Atlético un “Sergio Ramos”, es decir, fingir que tiene interés en salir del equipo para conseguir un contrato en mejores condiciones). Para Enero se espera la llegada de Kranevitter, el joven argentino de River que, en cierto modo, reúne las condiciones de Gabi y Tiago. De este jugador se espera mucho, si bien su capacidad de adaptación a un nuevo fútbol y a las peticiones del Cholo determinarán su función en esta temporada. También se quedó en la plantilla para cubrir estos puestos Thomas, carne de cesión en principio (de hecho es probable que salga cuando llegue Kranevitter), fue repescado del Almería para rellenar el hueco de la plantilla, sin que se espere que cuente con demasiados minutos.

Fuente: marca.com

Por delante de ellos, para gestionar el fútbol ofensivo colchonero, nueve nombres para cuatro puestos y muchas opciones para cuadrarlos: Koke, Saúl, Óliver, Carrasco, Correa, Griezmann, Vietto, Fernando Torres y Jackson. Se trata de nueve jugadores de gran nivel entre los que habrá que intentar determinar la manera en la que las condiciones de todos pueden maximizarse en beneficio del equipo.

En el caso de Koke y Saúl, ambos suelen ocupar principalmente puesto de interior en cualquiera de las dos bandas, aunque si se opta por el 4-3-3 pueden jugar más centrados a los lados del pivote e incluso como parte del doble pivote en un 4-4-2. De hecho, la posición de Koke parece predestinada a ser esa última, si bien su irregular rendimiento de inicio de temporada y su posterior lesión no han permitido aun que pueda quitarle el puesto a Gabi o Tiago. También Saúl puede ser utilizado como parte del doble pivote, si bien cierta tendencia a tomar malas decisiones en partidos grandes o complicados le hacen menos fiable a ojos del técnico.

Óliver Torres es la gran ilusión del Calderón. Con 20 años, una clase impresionante y movimientos de centrocampista de lujo, a la vuelta de su cesión al Oporto y con la ausencia de Arda se le abría una gran oportunidad que hasta el momento no está aprovechando. Con el público de su lado y el técnico deseando verle explotar, Óliver tendrá que intentar adaptarse al interior abierto a banda en el 4-4-2 o destacar en el 4-3-3 jugando por delante de los pivotes, en un esquema y una posición creadas por Simeone casi específicamente para la comodidad del joven extremeño. Fue uno de los grandes damnificados del derbi.

Carrasco es el más rompedor de los nueve nombres que maneja Simeone para el ataque. Regateador, vertical, rápido y con salida para los dos perfiles, ante Arbeloa ya demostró en el derbi su capacidad para crear peligro y resquebrajar partidos que se compliquen. Le da al Cholo posibilidades que el resto no cubren, por lo que tengo la impresión de que cada vez va a contar más en sus alineaciones. Si hasta ahora ha sido una solución puntual, puede pasar a formar parte del plan A, que hasta ahora cuenta con demasiados atacantes que chocan por el centro y poca amplitud hacia las bandas.

Correa, Griezmann y Vietto son los más parecidos de entre los jugadores que estamos analizando. Los tres tienen virtudes suficientes para ganarse el puesto de titular, pero contar con los tres al mismo tiempo puede provocar un atasco monumental en el centro del ataque colchonero. Griezmann es el gran nombre de este Atlético, habiéndose ganado la temporada pasada el estatus de gran estrella de la plantilla jugando como segunda punta. Si para dar cabida a otros delanteros, como ya ha ocurrido durante esta temporada, se le desplaza a una banda, su rendimiento disminuye notablemente.

Correa es la gran revelación. Un jugador que derrocha calidad y verticalidad hacia el gol o el último pase, joven y descarado, pero que parece poco dotado para caer a una banda donde, como Griezmann, se perderían parte de sus virtudes. Se ha ganado al público en las primeras jornadas y no contar con él o seguir cambiándole en cada partido podría ser un problema para Simeone. Por su parte Vietto está viviendo de las rentas de lo visto en el Villarreal más que de lo demostrado en esta temporada. Es sabido que por estado físico le costó coger el ritmo del equipo, lo que ha redundado en falta de confianza y se ha complicado por el exceso de competencia de calidad. Además, tras marcar en el derby, una inoportuna apendicitis le va a tener parado alrededor de un mes.

Torres y Jackson

Por último, los arietes fijos: Fernando Torres y Jackson Martínez. Pareciendo poco probable que el Atlético vaya a jugar sin un delantero de este corte para dar entrada a uno más de los “pequeñitos”, ninguno de los dos se está ganando claramente la posición. Jackson llegó con la vitola de la continuidad de la estirpe de grandes nueves colchoneros, pero su ritmo de cha-cha-cha lento y pesado no convence a las orillas del Manzanares.

En el derbi sacó buenos detalles, tanto en la distribución jugando de espaldas como en la caída a la espalda del lateral (hizo la jugada del gol de Vietto) o en el disparo lejano. Con un tono físico algo superior y un poco más de adaptación, está llamado a ser el titular. Aunque de momento esa plaza está siendo ocupada con mayor regularidad por Fernando Torres, quien derrocha ganas, energía y movilidad pero sigue con su habitual aturullamiento, potenciado por la profusión de futbolistas colchoneros en el centro del ataque.

En resumen, nueve futbolistas de buen nivel, con los que merece la pena contar, pero que meten a Simeone en un problema a la hora de tomar la mejor decisión posible ¿con quién contar y cómo colocarlos? Es el sudoku al que se enfrenta esta temporada Simeone.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.