El Atlético de Madrid no podrá inscribir nuevos jugadores durante la ventana veraniega de fichajes. Tras la sanción de FIFA por irregularidades en la inclusión de menores extranjeros en las categorías inferiores, el recurso para reducir la sanción no ha sido admitido, dejando al Atlético en una posición de partida complicada para el próximo curso.

Me venía pareciendo extraño que en los últimos meses pareciera darse por hecho que el Atlético fuera a tener la opción de fichar este verano. En los periódicos se hablaba de posibles operaciones como si no hubiera existido la sanción, y la retirada de la sanción al Real Madrid parecía denotar que lo mismo iba a ocurrir con los colchoneros.

Independientemente de que puedan o no existir agravios comparativos, de que la norma se propusiera con un buen fin pero se esté aplicando de forma muy absurda (perjudicando a la postre a los chavales a los que pretende ayudar) o de la nada desdeñable parte de culpa que tenga la Federación Española, las normas están para cumplirse.

Así que el primer rejón de la afición debería ir a su dirigencia, que no supo cumplir la ley y que ni siquiera puso sus barbas a remojar cuando vio las del Barça cortar. Y si el Real Madrid se ha salvado porque sabe mover los hilos, que aprendan a hacerlo los mandamases colchoneros y se dejen de agitar el espantajo del odio al eterno rival.

La cuestión es que al equipo le faltaban refuerzos de nivel y la opción de fichar pero no inscribir hasta Navidad complica la posibilidad de convencer a grandes estrellas.

Y todo eso con el affaire de Griezmann como telón de fondo. Después de bailar como un loco al son del “madridista el que no bote” y enfadarse cuando le preguntaban por su futuro, le bastó un día fuera de Madrid para tirarle los tejos al Manchester United.

Ya durante toda la temporada, él y su entorno han ido dejando mensajes confusos y variables según el momento y el lugar. El penúltimo episodio, tras conocerse la decisión del TAS, fue un tweet de Griezmann pidiendo que ahora más que nunca los atléticos deben estar unidos. Viendo sus últimos días, lo de este chico parece un caso extremo de doble personalidad.

Mi impresión es que ha querido forzar una mejora de contrato y se le ha ido un poco de las manos. Tampoco me extrañaría que le hubiesen prometido facilitarle la salida el próximo año si aguantaba mientras dure la sanción del TAS y para el estreno del Metropolitano.

¿El enfado de la afición? La mayoría se olvidará con un par de goles decisivos. También se crucificó a Tiago y Filipe por salir al Chelsea y luego se les ha disculpado. Y si el año que viene el principito francés decide marcharse, a cobrar lo que corresponda, un abrazo, gracias por estos años y a otra cosa. El club está por encima de cualquier jugador.

Hace unos veranos la sensación de los colchoneros era de equipo en derribo con la salida de Forlán, Agüero, De Gea y Quique Flores de una tacada. Fue un palo horroroso. Pero llegaron Falcao, Courtois, Arda Turan o Diego y, tras el paréntesis de Manzano, Simeone se puso al mando y se proclamaron campeones de la Europa League. Nadie es imprescindible.

Aunque sí es cierto que, como Simeone viene dejando caer en las últimas fechas, el club necesita mejores recursos para dar el último salto de calidad. El milagro anual está muy bien, pero el colchonero sueña con más.

Ese Cholo que, en el cierre del Calderón anunció que se quedaba, cumplirá con su palabra. Pero es fácil imaginarse que, viendo que los grandes fichajes que ansía no van a llegar y que su mejor hombre está en la cuerda floja, su esperanza en el futuro más inmediato haya decaído.

Es el sino del Atlético de Madrid, luchar contra las más variadas adversidades, aunque estas a veces se presenten de formas tan perversas que resulten difícilmente previsibles.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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