Querido lector, le ruego que no prejuzgue. Cuando el viernes pasado comenté a los compañeros de redacción que iba a utilizar mi artículo de hoy para hablar del Nápoles – Inter de la novena jornada de la Serie A tenía una doble intención. Por un lado, hablar del partido de mayor importancia para la clasificación de los que se jugaban este fin de semana en todas las grandes ligas europeas. No en vano se trata del líder recibiendo al segundo. En un requiebro muy típico del fútbol italiano, empataron a cero y el beneficiado fue la Juve, que les recortó puntos a ambos, aunque el actual campeón no parece tan fuerte como otros años y puede que haya pelea hasta el final.

Pero por otro lado quería romper estereotipos sobre el fútbol italiano, porque tras unos años de juego infumable, desde hace un dos o tres temporadas, de la mano de técnicos como Sarri, Allegri, Conte o el trabajo que hizo Prandelli con la selección, el gusto ha mejorado y merece la pena volver a acercarse a esta competición. Por eso le ruego que no prejuzgue, porque un empate a cero me pone un tanto difícil convencerle de que en Italia se está jugando buen fútbol, incluso me atrevo a algo más, le digo que este partido que nos ocupa, el Nápoles – Inter, fue entretenido.

Para empezar, el Nápoles, que había conseguido la victoria en las ocho jornadas previas, es un equipo equilibrado en el medio e imaginativo y explosivo arriba. Se trata de un conjunto al que le gusta sacar la pelota jugada desde atrás, llegando casi a límites extremos, arriesgando cuanto haga falta. Pero no es un conjunto que se pare luego a tocarla más de la cuenta en la medular, cuando ha salido de su campo prefiere las combinaciones rápidas, tirando paredes en bandas para llegar a zonas de peligro con sus tres atacantes: Insigne, Callejón y Mertens, un falso nueve de lo más peculiar que demuestra su nivel en condiciones muy adversas para sus características. De los tres, el italiano es el que más peso del juego asume, galopando por la izquierda con soltura y muy buena conducción, y dejando peligro cuando sale por dentro por su gran disparo lejano. El español es más llegador y oportunista, con muy buen olfato de gol para cazar balones cruzados por el área.

Detrás de ellos tres, Hamsik es el lanzador, mientras Allan y Jorginho le dan peso a la línea de medios. Atrás, Gholuam es más ofensivo que Hysaj como laterales y en el centro de la defensa Albiol pone la calma mientras Koulibaly aporta el físico. La experiencia de Reina en portería es un puntal que aporta confianza y seguridad al resto.

Por el Inter, Spalletti hace propuestas menos descaradas que las de Sarri, suele analizar bien lo que necesita el partido y variar detalles al respecto. El sábado formó con Handanovic (el suplente de Oblak en la portería de Eslovenia sería titular en casi cualquier otra selección del mundo), Nagatomo (con más libertad) y D’Ambrosio (más centrado en defender) como laterales. El fortachón Skriniar acompañó a Miranda, encargado de sacar el balón de atrás con su sangre fría habitual, sin pelotazos, en la línea de centrales. Por delante, el joven Gagliardini y Matías Vecino aseguraban el trabajo y la recuperación de balón. Perisic les apoyaba por la izquierda, mientras, por la derecha quedaba la magia de Candreva para engarzar con Borja Valero en la mediapunta y surtir entre ambos a Icardi, el delantero centro.

Inter de Milán Nápoles

El partido, les pido de nuevo que me crean, fue de lo más entretenido. Tras un inicio igualado, con llegadas de ambos pero sin un peligro excesivo, el Nápoles fue haciéndose con el control. Pero echó de menos la presencia del lesionado Milik o, en su defecto, otro ariete con más físico. Sus pequeños jugones avanzaban entre líneas, con Insigne como elemento más incisivo, pero no conseguían romper a los centrales interistas. Las pocas veces que lo lograron, Handanovic estuvo más que correcto.

Por el otro lado, Candreva fue quedando como la única salida fiable, dejando algunas galopadas de mucho mérito y exquisita clase. La presión arriba de los locales fue separando las líneas interistas, Valero fue quedando en tierra de nadie e Icardi definitivamente se perdió en el océano de la defensa partenopea. Al filo del descanso, tras el dominio y algunas ocasiones del Nápoles, Borja Valero se topó con un gran Reina en la mejor ocasión del primer tiempo, tras cazar una volea casi en área pequeña que el guardameta despejó felinamente. Fue un broche de oro a un primer tiempo de buen fútbol aunque no hubiera goles ni aluvión de ocasiones.

En el segundo tiempo el ritmo bajó, aunque siguió siendo un buen partido. Arrancó con una gran ocasión de Vecino, que con poco ángulo evitó a Reina pero encontró a Albiol bajo palos. Pero el dominio siguió siendo del Nápoles, aunque una resolutiva actuación defensiva del Inter les complicara encontrar ocasiones, que buscaron sobre todo en disparos lejanos.

Los cambios en ambos equipos refrescaron el físico de los equipos, sobre todo en el Inter, donde los tres sustituidos, Valero, Candreva e Icardi, estaban exhaustos de pelear con suerte desigual para lanzar los contraataques. Pero el planteamiento del encuentro resultó igual hasta el final. En el último suspiro, llegó la mejor ocasión del Nápoles, un balón a la espalda de la defensa que buscaba a Mertens, encontró un intento de despeje de Miranda que se dirigió hacia su propio marco. Pero Handanovic volvió a estar más que correcto sacando la mano derecha para enviar a córner.

Un partido entretenido, con dos equipos de buen nivel y agradables de ver, dominado por lo locales, con algunas ocasiones, aunque sin gol. No fue un empate a cero que cumpliera con el estereotipo italiano. Deja el campeonato con ambos clubes aun invictos, con el Nápoles aventajando en dos puntos al Inter y con la Juve acercándose a tres, junto con el Lazio. Así que, ya saben, acérquense a la Serie A, que esta temporada parece más disputada que nunca y que les va a dejar partidos entretenidos y fútbol de calidad.

Inter de Milán Nápoles

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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