Tras completar la racha más brillante lograda jamás por un combinado nacional, encadenando triunfos en la Euro de 2008, el Mundial de 2010 y la Euro de 2012, la Selección Española vive sumida en la duda tras caer antes de lo previsto en el Mundial de 2014. Un derrotista ansia por desmontar todo lo creado en los últimos años sobrevuela a La Roja, como aves rapaces en busca de carroña. La historia se repite, aunque parece que muchos ya no se acuerdan.

Tras caer ante Eslovaquia en Zilina, se podía leer en prensa el dato de que nuestra Selección no era derrotada en fases de clasificación desde el año 2006, cuando se cayó consecutivamente ante Irlanda del Norte y Suecia. Aquellas derrotas vinieron también tras el Mundial de Alemania, que empezó bien, pero terminó en Octavos. Aquel conjunto en el que empezaba a desaparecer Raúl y que no conseguía los resultados esperados, hizo que la opinión pública montara en cólera contra Luis Aragonés.

Lo que los medios no recuerdan, cuando se asemeja aquella situación de hace ocho años con la actual, es que aquella Eurocopa cuya fase de clasificación empezó de manera tan aciaga, en la que parecía que La Roja tocaba fondo, terminó con el capitán Casillas levantando el título en el Prater de Viena.

El fútbol vive del presente y de los resultados. Cuando analice varios de los partidos ganados en la clasificación para el Mundial 2014 y el encuentro contra Eslovaquia de la pasada semana descubrirá que ni aquellos eran maravillosos ni éste último fue tan desastroso. Si se perdió en Eslovaquia se debe a cuestiones puntuales, se erró un buen número de ocasiones de gol y no hubo suerte en los dos tantos de los locales.

No seré yo quien salve a Casillas de las críticas por uno de los cantes más llamativos vistos últimamente en un portero de élite. Tampoco me parece una locura pedir a Del Bosque que vaya buscando nuevos referentes para el juego de la Selección Española. Pero hay críticas descabelladas, exageradas y poco reflexivas.

Casillas recibe gol ante Eslovaquia

Casillas protagonista de la Selección Española ante Eslovaquia

La Roja merece un cambio tranquilo (ojo, que se está produciendo), ir asentando lo que Luis Aragonés llamaba el pasillo de seguridad, una serie de jugadores en puestos claves que demuestren su buen funcionamiento, crear nuevos liderazgos (el papel de jugadores como Cesc o Silva ha cambiado, y ellos mismos deben asumirlo) y, ante todo, no volverse locos. No conviene olvidar que jugadores como Thiago, Javi Martínez o, circunstancialmente, Sergio Ramos, no estuvieron en el choque de Zilina por lesión, y deben ser fundamentales.

En esta misma ronda de partidos internacionales hemos visto caer a Alemania y Holanda respectivamente ante Polonia e Islandia, por lo que debemos concienciarnos de que este tipo de encuentros se pierden y no suponen el fin del mundo. Demos un voto de confianza a esta Selección, porque tal vez este inicio titubeante sea el preludio de un nuevo gran equipo.

Un año después de aquella anterior derrota en fase de clasificación ante Suecia, se venció 1-3 en Dinamarca dejando muy buena imagen, en lo que se considera el inicio de nuestra época dorada, así que, un poquito de paciencia y confianza. Ya habrá tiempo de medidas duras.