Comentar la jornada de Liga es tarea sencilla. El Madrid tiró la primera parte en la que el Rayo le sacó los colores. En la segunda parte salió como un ciclón e hizo lo que se esperaba de él, ganar. Por su parte el Atlético de Madrid, fiel a su estilo de ganar por la mínima, hizo lo propio contra un Málaga que quizás mereció más. Finalmente el Barcelona se autoflageló en ese estado de tristeza en el que parece vivir hasta que Suárez empezó a marcar asistido por un Messi que decidió que el partido había terminado. Todo sigue igual aunque la sensación de que alguno de los tres va a pinchar en lo que queda de Liga es cada vez mayor.

Dicho lo cual, hay algo que me ha llamado especialmente la atención este fin de semana y no es otra cosa que la táctica (y no me refiero a la disposición del equipo) barriobajera que empleó el Cholo Simeone para cortar un contragolpe del Málaga. Para quien aun no haya visto la “brillante” jugada, aquí la tiene:

Ayer escuché con estupor como algunos periodistas, que hablan con la bufanda puesta, sostenían que la acción de Simeone (me niego a pensar que el recogepelotas actuara de motu propio) forma parte de lo que se llama el “otro fútbol”. Que es comparable con, por ejemplo, cuando se va a realizar un cambio y se le dice al jugador que va a salir del campo que se vaya lo más lejos posible para perder más tiempo.

Pues no, no es comparable. La gran diferencia es que lo primero es ilegal y lo segundo no. Que lo primero es intervenir en el desarrollo del juego mientras que lo segundo no. Simeone es para mi, y con diferencia, el mejor entrenador de Primera División. Principalmente porque sabe sacar lo mejor de su plantilla y porque tiene un plan establecido del cual no sale. Sin embargo, cada vez tiene más tintes de Mourinho los cuales pasan desapercibidos porque en rueda de prensa es de trato amable.

El entrenador argentino sabía lo que hacía y lo sabía simplemente porque valoró los pros (cortar un contragolpe y evitar una ocasión de gol) y los contras (que lo sancionaran) y actuó en consecuencia. Quizás la solución a este tipo de actitudes esté en que la Liga tenga (por fin) un Reglamento serio que castigue estas acciones como lo hace la Uefa en Champions, contemplando hasta el cierre del estadio.

Entonces, veríamos si Simeone calcula o no los contras.

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