Ese porte, más británico que francés, esa cabeza perfectamente afeitada, ese bonito y simpático acento, esa cordialidad en las ruedas de prensa, esas bromas que todavía necesitan alguna ayuda de traductores espontáneos, ese saber estar, esa caída del abrigo, de corte perfecto… No puedo negarlo. Zidane me tiene loco.

Por comparativa polar, cuando uno habla del Madrid, tiende a mirar también al Barcelona. Y a su entrenador. Luisen. Ojo, yo soy también muy de Luisen. Esa ironía, ese sentido del humor descarnado, ese carácter de mala leche que lleva agria semanas o meses, esa respuesta contenida después de haber escuchado la misma pregunta seis o siete veces, ese aspecto de cama a medio hacer… A mí me encanta. A lo mejor si tuviera que ir a sus ruedas de prensa, no tanto. O sí, nunca se sabe.

Pero no tienen nada que ver. Ni lo tenían cuando eran jugadores ni lo tienen ahora que son entrenadores. Luisen es un tipo muy criticado, aunque con un currículo más que respetable. La prensa, mayormente la catalana, se queja mucho de él, ¡¡¡pero qué sería de ellos si el entrenador del Barça fuese alguien más pusilánime, más pulcro y soso!!! Ya no se acuerdan del aburrido del Tata… Tiene ese punto que te recuerda al mejor entrenador de la historia, José Mourinho. Y entonces es cuando llegas a pensar: “Es que para entrenar a una maquinaria tan grande como la del Barcelona hace falta ese carácter. Si no, el famoso “entorno” te devora…”

Zidane entrenador

Y echas un vistazo al rival. Al Real Madrid. Líder holgado en la Liga. Clasificado para octavos en la Champions -su rival será el Nápoles, duro y correoso, pero asequible-. Y para octavos de Copa del Rey. Acaba de ganar el Mundialito. Y ya ganó la Liga de Campeones la temporada pasada. Joder. ¿Cómo se lo montan en Madrid? ¿Qué ha hecho Flo que no haya sabido hacer Nobita?

Creo que la culpa de buena parte de lo que sucede en el Real Madrid, a nivel deportivo, la tiene Zinedine Zidane. Llegó la temporada pasada con el equipo mustio de tanto seguir las indicaciones técnico-táctico-ortopédicas del Jardinero Inglés. Y le dio otra vidilla al equipo. Peleó la Liga hasta el final y, aunque sufriendo la lipotimia de los penaltis, se enzurronó “la Undécima”.

Y siguen yéndole las cosas bastante bien al bueno de Zidane. Ha batido el récord de partidos seguidos sin perder del Real Madrid, ha sumado otro título más este año al palmarés blanco, y lo que es más importante, tiene prácticamente a toda la plantilla “on fire”, rotaciones de Cristiano incluidas. Aparte está el pobre James Rodríguez, que da para un especial de Iker Jiménez, pero eso será otro día.

El Real Madrid tiene una excelente plantilla. No la mejor del mundo. Seguramente. Pero sí excelente. Y con tanto gallo, cabía la sospecha que se comerían entre todos al granjero. Pero hete aquí que el francés se ha hecho con los mandos de la nave blanca con un saber hacer notable. Dicen los expertos que cuando entrenas a un equipo de las dimensiones del Real Madrid (… del Barcelona, de la Juventus, del Bayern, del Manchester…) más importante incluso que los conceptos técnicos y tácticos es la gestión del vestuario y de egos. Y en eso, desde luego, hay que reconocer que Zidane lo está haciendo de película. Incluso se permitió dejar fuera de la última convocatoria de Liga a CR7 como quien no quiere la cosa. Es-pec-ta-cu-lar.

Zidane y Ancelotti

Y esas ruedas de prensa, maravillosas, donde sigue dejando titulares desde la amabilidad. Zidane tiene una perenne sonrisa en la boca, no se altera con las preguntas incómodas, es humilde hasta decir basta, si se lo tiene creído, lo disimula que te mueres, hace disfrutar al periodista… Y a pesar de todo, sus presencias ante la prensa son jugosas. Siempre dice algo interesante. Es decir, que no hay que estar encabronado con el mundo para poder dejar un titular de portada sobre la mesa. También lo puedes hacer con mano izquierda, volumen bajo y modestia Real. Nunca mejor dicho, lo de Real…

Pero claro, Zidane entrena al Real Madrid que es un equipo… español. Y en España tiene que lidiar con los españoles, que no es poco suplicio, y, peor aún, con la prensa española. Sus palos se ha llevado ya el técnico blanco. Cuando el Madrid enganchó tres empates consecutivos en Liga, o se dejó llevar en Polonia ante el infamemente débil Legia Varsovia, las críticas le llegaban por todos los lados. Como si Zidane no tuviera derecho a equivocarse. Alguno le habría destituido con gusto porque claro, “Zidane no tiene el rodaje necesario para entrenar al Real Madrid”.

Ahora los críticos viven ocultos, aunque de vez en cuando, sacan la patita: “que si el equipo no juega bien”, “que si CR7 no tiene el impacto en el equipo que tenía antes”… Lo haga como lo haga, siempre habrá algo que se le pueda achacar. Pero desde mi punto de vista, que no soy ni entrenador ni periodista (asalariado, quiero decir), Zinedine lo está haciendo muy bien. ¿Qué se ha equivocado en el planteamiento de algunos partidos? ¿Que no sé qué día no supo hacer los cambios correctos? ¿Qué a veces el equipo se relaja demasiado? Estoy segurísimo que si al entrenador merengue le pinchan con una aguja, le saldrá sangre roja, como la que tenemos todos, lo que confirmará su humanidad, y por tanto, su tendencia inevitable al fallo y al error. Y ya está.

Si hay algo que puede achacarse al currículo de Zinedine Zidane Entrenador, eso puede ser su brevedad. Es un técnico “tipo Guardiola”. Ha pasado del filial (en su caso en Segunda B) al primer equipo equipo. Esto es como llevar un coche de rallies y de repente te ponen en tus manos el Mercedes de Hamilton. Flipas, claro. Y si vales, lo harás bien. Y si no, pues te cagarás en la primera chicane. Guardiola valía y ahí está. Y Zidane vale. Y si no, al tiempo.

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos” (Alfredo Di Stéfano) y “En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos” (Joaquín Caparrós).

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