Basilea pudo presenciar en la noche de ayer la tercera Europa League consecutiva alzada por el Sevilla CF. Algo inédito con este nuevo formato. No fue un camino fácil, tras ser repescado de la Champions y con el varapalo que eso conlleva tuvo que enfrentarse a equipos como Athletic, Basilea, anfitrión de la final o Villarreal. El último escollo era un pentacampeón de la Copa de Europa, el Liverpool no se lo pondría fácil, por lo menos a priori.

El partido comenzó con los minutos de reconocimiento, exactamente unos 15-20 minutos. Tiempo en el que ninguno tuvo el control. Respeto, chequeo del rival y no cometer errores eran la premisas para este primer tercio de los primeros cuarenta y cinco minutos. El Sevilla usó la variante del balón largo para estos partidos. Banega por detrás de N’Zonzi. Con esto Unai pretendía tener el control del juego desde atrás y en caso de no conseguir sobrepasar la primera linea inglesa sin correr riesgos, buscar la cabeza del congoleño para una segunda acción con Gameiro, Vitolo o Coke. Por otra lado la primera linea de presión con N’Zonzi más adelantado es más agresiva que con el argentino. Un ejemplo del respeto en estos primeros minutos es la falta colgada al área por Rami desde medio campo cuando corría el minuto cuatro de partido. Riesgo cero.

Tras el tanteo inicial llegó el pseudodominio del Liverpool a través de un juego de ida y vuelta donde el control brilla por su ausencia y el poderío físico de los ingleses sale a relucir, fueron los minutos de Milner, Sturridge, Touré… El Sevilla no estaba cómodo y ninguno cumplía la máxima de que tras recuperación no se puede perder. Ya se sabe, recupero, equipo en expansión profunda y amplia, pérdida y mucho espacio para el rival.

En una de estas pérdidas llega la segunda ocasión para Sturridge, la primera fuera un remate tras centro lateral que sacaron los hispalenses bajo palos. Mala vigilancia de Mariano al delantero rival, al que le deja mucho espacio para pensar y ejecutar un maravilloso disparo con el empeine exterior al palo largo de Soria que nada podría hacer. 1-0 y cincuenta y cinco minutos para reaccionar. Pero no, los españoles estaban noqueados, fueron los peores minutos, dudas, ansiedad y precipitación. En el 44′ Sturridge pudo poner el 2-0 pero no llegó a rematar un balón que se paseo por delante de la portería sevillana. Lo mejor que podía pasar era que concluyera una primera parte en la que los de Emery no habían generado una ocasión de gol salvo un remate acrobático de Gameiro.

Desaparecido en la primera parte, al delantero francés del Sevilla le bastaron 15 segundos para poner las tablas en el marcador. Una acción de despliegue y poderío de Mariano por la banda derecha acabó en los pies de Gameiro que solo tuvo que introducir el balón en la portería. Lo que le ocurrió al Sevilla en la primera parte tras encajar lo estaba sintiendo el Liverpool en sus carnes que en 20 minutos vió como se pasó de 1-0 al 1-2. Un jugadón entre Banega y Vitolo superando rivales mediante paredes lo remató Coke desde fuera del área a la red. El Sevilla estaba desatado y tenía el partido donde lo quería.

Tras el partido Unai Emery comentaba que la charla al descanso fue más motivacional que táctica, dejando para mi una de esas frases cargadas de razón. “En ocasiones lo mental ordena lo táctico”. Nada más lejos de la realidad. También fue clave la permuta entre Banega y N’Zonzi. El argentino, jugador diferencial de los sevillistas es más peligroso en tres cuartos de campo y su equipo empezó a dominar todas las fases. La recuperación de balón era inminente y al Liverpool le duraba muy poco. Solo en los últimos minutos de partido ya con el 1-3 materializado por Coke, los ingleses se acercaron al área rival, quizá por la inercia del juego o quizá orden de Emery para hacer el cuarto a la contra.

Destacar que el tercer gol del Sevilla viene de una acción dudosa. Y me sorprende que ayer los medios televisivos nos acertaran a decir. Tras una jugada por el sector izquierdo llegando casi a la linea de fondo se produce un pequeño barullo que acaba con el balón al borde del área en los pies de un jugador del Liverpool que a un toque entrega el balón a Coke, sólo y en fuera de juego. Y aquí se produce el dilema. Si un jugador se encuentra en fuera de juego y recibe un balón del rival ¿está habilitado? El reglamento dice que si este balón viene de un pase intencionado hacia atrás de un rival, no existe fuera de juego, si por el contrario proviene de un rechace o un toque sin intención, la jugada debería quedar anulada. A mi parecer el gol debería no haber subido al marcador porque entiendo que ningún jugador del Liverpool querría jugar con un jugador rival, sólo y con opciones de marcar, con intención alguna. Una vez más el reglamento le hace la zancadilla a los árbitros. Estos tienen que interpretar la intención del jugador.

Enhorabuena al Sevilla y suerte para el Domingo, también para el Barça…