Miércoles 6 de Abril, 22:40, Florentino Pérez descuelga el teléfono y llama a San Pedro para que le ceda 6 días a Juanito. Pobre hombre, tras ver el partido seguro que ya estaba haciendo el petate para recorrer todas las tertulias radiofónicas, llenar papel de periódico y hacer creer a los madridistas que se puede remontar el próximo martes. Lo peor no es recurrir al mito blanco, sino las sensaciones que deja el equipo en Alemania. Sin una idea clara, con piernas de plomo. Ora vez más, el Madrid parece un Ferrari con el motor de mi Polito.

Si he de ser sincero, el partido del pasado Sábado en el Camp Nou fue un auténtico tostón, creo que no me equivoco si afirmo que el peor clásico en mis 31 años de existencia. Sin ritmo, carente de emoción, y lo peor, fue un partido plano. Si nos dicen que estamos viendo un Granada- Levante, con todos los respetos, lo entenderíamos, pero no de un FC Barcelona – R. Madrid. Pero por contra, también digo que los de Zidane compitieron, siguieron TODOS una idea y eso les llevó a la victoria.

Una vez, Javier Maté, exdirector de la cantera del RC Celta, me dijo: “una mala idea seguida por 11 jugadores a muerte es mejor que una buena idea a medias.” No me gustó el planteamiento del francés en Barcelona, considero que a un Real Madrid hay que exigirle algo más que defender en un repliegue intensivo, pero compitió, dio la cara y se llevó los 3 puntos. Poco más que decir.

La clave, una vez más, para tapar a los blaugranas es juntar líneas, tapar los pasillos interiores y dejar libres los exteriores. El Barça no centra desde fuera, es algo que sé yo y saben en Senegal. Si a eso añades que el poderío aéreo del Madrid en jugada es muy superior al de su eterno rival pues menos aún. Otro aspecto que me llamó la atención, pues me sorprendió en demasía, fue que los blancos agazapados en su campo no presionaban con una intensidad extrema como vemos en ocasiones hacerlo al Sevilla o al Atlético.

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Mucho trabajo le queda a Zidane…

El Madrid se limitó a tapar líneas de pase y progresiones en conducción. La orden era no meter el pie. Contra el Barça, entrar al límite o es falta o estás fuera de la jugada, pues con una pared quedas fuera de la acción. Prohibido robar, obligatorio forzar el segundo control. Robar y salir rápido. Con el 1-0 los de Luis Enrique pensaron en una cambio de planes por parte de su rival pero sorprendentemente no fue así. Zidane prefería seguir esperando. Ese control efímero del balón provocó cierta complacencia en los blaugranas y la consecuente “muerte”. Cuando se quisieron dar cuenta el marcador ya reflejaba un 1- 2 y el tiempo casi agotado.

El R.Madrid llegaba al Volkswagen Arena con la moral por las nubes y sabiéndose superior a su rival. Pero como siempre digo, los partidos se ganan en el verde y no en el vestuario, con gomina extrafuerte, un mejor bronceado o un autobús más grande y bonito. Reconozco que no pude ver la primera parte del encuentro pues me encontraba entrenando. Adelantamos el entreno para poder ver la segunda. Me fue suficiente.

Por lo que pude leer y oír, hasta el penalti los blancos llevaban la iniciativa o por lo menos estaban bien plantados. A partir del 1-0 vino la debacle. Los últimos 45 minutos fueron totalmente del conjunto alemán, un Madrid sin ideas, sin enlazar 5 pases seguidos y muy, muy separados, era un equipo roto. Un equipo, una vez más, sin identidad. Presionaban dos jugadores, en ocasiones solo Jesé, tras un despeje o balón largo el equipo se rompía y los cuatro de atrás con Casemiro no salían… la sensación era de un partido malo de pretemporada, en la que todavía no se sabe hacia donde correr. Por mucho que duela ver a un Madrid rácano y ramplón siempre es mejor que ver a un “equipo” desdibujado en donde cada uno está a lo suyo.

Mucho trabajo le queda a Zidane si quiere sacar algo de provecho. Pero sobre todo, implicación de sus jugadores.

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