Compareció este martes Zubizarreta en sala de prensa para hacer balance de la “profunda remodelación” que ha sufrido la plantilla blaugrana: la llegada de Luis Enrique, de los porteros Bravo y Ter Stegen, Mathieu y Vermaelen para ocupar el puesto del tan deseado central, Rakitic y Luis Suárez como cracks, el acertado retorno de Rafinha, la “guinda” de Douglas, y el agridulce “hola y adiós” de Deulofeu de por medio.

Tras el verano más movido de los últimos años en el Camp Nou, Zubi se despidió sin vergüenza alguna con un “me voy de vacaciones”, teniendo la sanción de la FIFA como cojín para amortiguar cualquier extraño impulso que le de por rastrear el mercado y anticipar posibles fichajes que corrijan el desgaste que dos años pueden provocar en una misma plantilla sin cambios. Zubi se toma las cosas con calma, no le gusta estresarse. Me da la sensación que Zubizarreta es un adicto a la emoción del estudiante que se quema las pestañas la noche antes del examen.

Zubizarreta rueda prensa Barcelona

Zubizarreta meditando donde disfrutará sus vacaciones

Y decía esto con un Barça líder, con 2 partidos ganados, 4 goles a favor y 0 en contra, y tras superar un primer desplazamiento incómodo como es siempre el Madrigal. Pero sobre todo respaldado por la satisfacción que da ver al Real Madrid a media tabla tras la humillación de Anoeta. Ya se sabe que Florentino tiene la última palabra en cuanto a fichajes blancos, que los éxitos deportivos deben ir de la mano de enormes beneficios económicos (ya sea en venta de camisetas o en concesiones de obra pública) y que la consecución de la tan ansiada Décima le envalentonó, como ya hizo hace unos diez años con los Galácticos, para demostrar que el fútbol no lo domina tanto como las finanzas.

La venta de Di María y la salida de Xabi Alonso han convertido una plantilla que hace un mes era considerada como casi la mejor de la historia del fútbol, por decirlo de alguna manera, que aspiraba a un sextete ya inalcanzable y que marcaría una época de éxitos y gloria (que esto último aún puede ser) en una plantilla descompensada con un mediocampo incapaz de frenar al rival. El pasado domingo por momentos parecía que Zurutuza se había transmutado en el mejor Gullit del Milan de Sacchi. A esto se suma la salida este verano de Miguel Pardeza, la mala gestión de la portería blanca, la llegada a última hora de Chicharito cuando se esperaba a Falcao, la facilidad con la que algunos pesos pesados dejan titulares en la prensa, la poca maniobrabilidad que tiene Ancelotti para buscar soluciones con una plantilla tan corta y la sombra de Jorge Mendes han terminado de caldear el ambiente en una larga semana sin fútbol de Primera.

Florentino y James presentación

Florentino a punto de conquistar Colombia

Lo que hacen un par de partidos. De momento Zubi puede repirar tranquilo y disfrutar un poco de esas vacaciones que Florentino le ha endulzado con sus decisiones deportivas, dejando así atrás un verano lleno de críticas y de acusaciones de inutilidad. La felicidad va por barrios y este mes las cosas aquí van suaves. Bravo no tiene mucho trabajo. Ter Stegen es una apuesta de futuro. Mathieu, central aficionado al tabaco, cumple cortando por alto, dándole velocidad a la defensa y aliándose con los palos. A Vermaelen, central aficionado a las lesiones, se le espera algún día. De Rakitic no hay quejas. Y en el calendario de Luis Suárez se van tachando días. Y Rafinha es el ojito derecho de Luis Enrique.

Todo va bien. De momento. Pero que no se relaje mucho, porque tiene trabajo. Para empezar, la explosión de Munir hace que su contrato deba ser revisado. Y para continuar, debe explicar mejor quién es Douglas y por qué está aquí.