Quedan apenas unas semanas para que llegue a nuestro país uno de los títulos más codiciados por los amantes del fútbol: Football Manager 2019. Nos referimos a todo un digno heredero del mítico PC Fútbol 7 si hablamos de clásicos en gestión deportiva. El 2 de noviembre saldremos de dudas si se ha atrevido la saga de SEGA a alcanzar la perfección en la gestión deportiva.

La saga de SEGA, que en un gran golpe de suerte fue testigo de la declive de su competidor más directo:  FIFA Manager, domina los juegos ambientados en los despachos del mundo futbolístico, y es cierto que su éxito en ventas temporada tras temporada se debe a su gran dosis de realismo para triunfar como entrenador de élite y su grandes dosis de adicción. Ahora bien, no es oro todo lo que reluce en este videojuego.

De una lado, siempre se prometen mejoras que no son notorias en nuevas ediciones. Al final esto se traduce en un cambio de colores en su paleta básica, un toquecito en los menús y plantillas actualizadas, qué menos. Las tácticas no siempre tendrán reflejo en el juego, lo que hace desquiciarte en más de una ocasión.

Un ejemplo, puedes perder uno a cero habiendo tirado tu equipo más de veinte veces a puerta jugando al ataque y tu rival tirando tres. No es en un único partido, se da en varios.

Las lesiones se ceban con los equipos de manera escandalosa, no hay semana que no caigan dos o tres jugadores, siendo una de ellas además de gravedad. No hay manera de crear un equipo a largo plazo y obliga a improvisar al jugador. Si manejas un equipo de primer nivel en presupuestos se puede arreglar, pero si empiezas en el fútbol humilde es un grave problema. No todo se arregla con cheques.

Las cantadas de los guardametas y fallos clamorosos de los delanteros comienzan a ser un personaje más de la saga Football ManagerA día de hoy, aún no se ha trabajado a fondo en esa faceta. Lo que desilusiona por el alto valor del juego.

Lo más llamativo es su perdida de licencias. En la nueva edición se ha obtenido la de la siempre interesante liga alemana. Qué pasa con las demás es la cuestión. La enorme legión de fans lo solucionan en foros oficiales subiendo parches con caras de jugadores, plantillas actualizadas, escudos y banderas, incluso nombre de las competiciones.

Eso es tarea del juego que pasa la pelota a los fans y sigue en una peligrosa etapa de relax. Al igual que FIFA vio sus días de gloria terminados en Manager, puede algún día próximo salir un duro competidor a Football Manager.

Quitando las licencias, sería injusto con SEGA afirmar que todos estos errores se dan a todas horas. Una saga no sobrevive mucho tiempo sin contentar a los jugadores. El juego una vez entras en su compleja red de alineaciones, tácticas e instrucciones al jugador, ofrece una experiencia maravillosa, aunque no puede negarse cierta relajación en cada lanzamiento. En esta entrega, la de 2019, ha llamado la atención el cambio de logo. Habrá que esperar a la versión beta si es un golpe de timón para corregir por fin las carencias. Talento en  desarrolladores hay desde luego. Tras varias críticas negativas en su edición 17 y 18, supone un riesgo darle otra oportunidad. En noviembre se disiparán muchas cuestiones al respecto.

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