Hace veinte años (y dos días para ser exactos) un veterano centrocampista francés levantaba la primera Copa del Mundo que hasta la fecha ha ganado su país. Ayer, dos décadas después y desde el banquillo, Didier Deschamps lograba una nueva chance para que les bleus borden la segunda estrella en su escudo. Y eso que el periplo no ha estado exento de triunfos. Todos recordarán el cabezazo con el que uno de los más grandes de la historia, Zinedine Zidane, decía adiós al fútbol en la agónica final de 2006. Una final que pudo poner el broche de oro a una generación excelente si no llega a impedirlo la Italia de Buffon y Cannavaro desde los once metros. O la derrota in extremis en la Eurocopa de hace dos años cuando un gol de Éder en la prórroga enmudecía a todo un país anfitrión. Quizás tenían que pasar veinte años para que los galos volviesen a tocar la gloria. Desde ayer, la duda deja de serlo desde mi prisma. Y para explicarlo, aquí van las claves de la gran candidata al triunfo:

1. Calma extradeportiva. Las victorias del bienio de oro (Mundial del 98 y Eurocopa del 2000) acabaron con el primer gran descalabro de una defensora del título. Este desastre traería cola pese al resurgimiento de 2006 protagonizado por Zizou y Henry. Luego llegaría el excéntrico Raymond Domenech, que tuvo que dar explicaciones hasta en el Parlamento por sus formas. Más tarde, sería el escándalo sexual lo que salpicaría a los bleus con prostitución infantil de por medio y para terminar el estrambótico affaire Valbuena. No le tembló el pulso a Deschamps para apartar al extremo y a Benzema, el principal implicado. Sin embargo, este año reinaba la calma, caso Griezmann y su documental aparte, y eso se ha traducido en tranquilidad en el campo.

Francia celebra Mundial 1998

Deschamps fue el encargado de levantar la Copa del Mundo hace veinte años

2. La mejor defensa. Con un mundial huérfano de Italia, la gran especialista, Francia se ha erigido como la selección más solvente en esta faceta del juego. Varane y Umtiti no sólo aportan sobriedad atrás, sino goles decisivos en la fase eliminatoria. Lucas Hernández, el polivalente jugador colchonero, se ha hecho con la titularidad en el flanco izquierdo. El derecho es para la revelación, Benjamin Pavard, que se ha ganado la camiseta gracias a su verticalidad. Cuatro son los goles que ha recibido el combinado galo, gracias también a la solvencia de Hugo Lloris, en el momento más estable de su carrera.

3. Un físico descomunal. Altura, potencia, velocidad… éstas son algunas de las cualidades que caracterizan al jugador tipo de la selección francesa. Esta condición ayuda a dominar el juego, sobre todo en el centro del campo, y a lanzar contraataques de enorme peligro. Muestra de ello es el doble pivote formado por Kanté y Pogba, con un trabajo omnipresente de gran valor. O más adelante, la aportación de Mbappé con sus arrancadas inalcanzables o Matuidi y su combatividad.

4. El jugador más ascendente del planeta fútbol. Kylian Mbappé no es sólo físico, su técnica tiene maravillado a medio mundo. Este mundial ha confirmado las sospechas que lo calificaban como crack mundial e incluso ha adelantado a su compañero de equipo Neymar. Contar con el jugador más desequilibrante del orbe futbolístico es una baza fundamental a la hora de lograr un título, máxime un mundial. A sus 19 años se permite el lujo de llevar el 10 de los bleus y su desparpajo hace que las comparaciones con su compatriota Henry se queden cortas. Nadie sabe a dónde llegará el parisino, pero a día de hoy es el jugador del mundial.

Mbappé celebra gol Argentina Mundial Rusia 2018

Mbappé se ha convertido en el jugador del Mundial

5. Griezmann con galones. La exclusión de jugadores mayores que el principito ha dotado de galones para los que se ha desenvuelto a la altura. Su crecimiento bajo la batuta de Simeone lo ha convertido en un futbolista mucho más completo y, sabedor de ello, Deschamps ha hecho que todo el juego galo pase por él. Pese a que el brazalete lo porte Lloris, Antoine Griezmann es el auténtico capitán de una escuadra donde reina el compañerismo. Quizás se le podría exigir más gol pero no más protagonismo que el que ya ostenta.

Estas son las razones por las que Francia es a día de hoy la gran favorita para ganar un mundial algo extraño. Habrá que ver, en primer lugar, si será Inglaterra o Croacia la que plante cara en la final y, sobre todo, si estarán a la altura. Pase lo que pase, veinte años después Francia se encuentra ante la gran oportunidad de bordar la segunda estrella en su camiseta.

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