Si bien al autor de esta nota le gusta focalizar en cuestiones futbolísticas de análisis táctico y técnico, esta primera nota en este espacio será sobre el desastre administrativo de una asociación de fútbol nacional: la Asociación del Fútbol Argentino.

Esta semana se jugó una nueva edición de la Fecha FIFA, la cual se utiliza para jugar amistosos de seleccionados, partidos oficiales de eliminatorias para el Mundial siguiente y clasificación para la próxima Eurocopa. El fútbol argentino no cesó sus actividades, a diferencia del resto del mundo: La fecha se está disputando de forma optativa, es decir, los equipos pudieron decidir durante la semana si disputar o no sus partidos. Esta opción estaba abierta para todos los equipos pero era dirigida a los cuales sufrían bajas en sus planteles por jugadores convocados a la Selección Nacional.

¿Por qué no se detuvo el fútbol argentino? Porque estuvo detenido tres meses por un conflicto económico entre la AFA y la organización FAA, Futbolistas Argentinos Agremiados. La cúpula que toma decisiones en cuanto al fútbol de este país tardó en transferir la plata a los clubes para que los jugadores puedan cobrar sus sueldos -algunos estuvieron casi seis meses sin hacerlo- y por esto los profesionales se negaban a disputar los partidos.

Este conflicto alteró los tiempos del extraño torneo argentino, que cuenta con treinta equipos en primera división, tras la tardía pero efectiva aplicación del cambio de calendario a los tiempos de Europa. En Argentina hubo, hasta hace algunos años, un formato de dos torneos en el año natural, llamados apertura y clausura. Cada torneo tenía su campeón. El segundo de ellos definía los descensos a la segunda división, denominada B Nacional, bajo un sistema de promedios que sigue vigente. Este sistema consiste en la división de la suma de puntos obtenidos de cada equipo en tres temporadas o torneos por la cantidad de partidos jugados.

Messi contra Chile

El resultado es lo que define la posición del equipo en la tabla de los promedios, separada de la clásica tabla de posiciones. La AFA siempre argumentó que este sistema se implementó para que los equipos tengan menos chances de descender y haya más competitividad. Para el autor de esta nota, la competitividad se dará cuando los descensos se definan según la tabla de posiciones.

Así podrían descender equipos que tuvieron excelentes temporadas: estos, usualmente, suelen enfocarse en la competición continental a la que clasificaron por obtener un título o terminar en las primeras posiciones. Tener la posibilidad de descender por los puntos obtenidos en un sólo torneo quizás lograría que estos equipos se esfuercen más por mantener una posición estable en el campeonato.

Volviendo a la actualidad,  el torneo de treinta equipos comenzó en agosto, se detuvo en diciembre y se retomó hace dos semanas. Debería terminar en junio, pero haber estado tanto tiempo detenido provoca que pasen cosas como la de los partidos optativos.

Independiente de Avellaneda decidió postergar su partido ante Defensa y Justicia porque su arquero fue convocado para su respectiva selección y los jugadores del Rojo mostraron su descontento. River Plate, San Lorenzo y Lanús sufrieron el viernes cada uno una baja por Fecha FIFA. Edgardo Bauza, director técnico de la Selección Argentina, decidió convocar un jugador de cada uno de esos equipos a último momento tras la victoria ante Chile por 1-0 en las eliminatorias. Y no son jugadores prescindibles para cada equipos: fueron convocados Lucas Alario, centrodelantero titular de River; Matías Caruzzo, marcador central de San Lorenzo; e Iván Marcone, volante central titular de Lanús.

Este es el fútbol argentino. Con sus sistemas obsoletos, sus decisiones inentendibles y sus fechas optativas. 

Escrito por Juan Manuel Igal

– Buenos Aires (Argentina) –

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