Cuando Gabriel Fernández Arenas, Gabi, centrocampista criado en el Atlético de Madrid, salió del club en 2007 en dirección a Zaragoza no muchos hubieran apostado por su vuelta. Parecía salir un medio voluntarioso pero irregular, incluso inmaduro. De esa experiencia en tierras mañas salió como capitán y pieza fundamental de la medular en la temporada del ascenso, incluso como goleador y gran especialista a balón parado, tirando del Real Zaragoza para eludir el descenso en la temporada 10-11. Se anunciaba su vuelta a casa, cuatro años después, el joven que salió del Calderón con la cabeza baja volvía para demostrar que se ahora era maduro y fiable.

No despertó ilusión su vuelta al Atlético por el recuerdo que dejó en su marcha. Los primeros meses, con Manzano, no deben juzgarse ya que el equipo vagó sin rumbo. Con la llegada de Simeone despertó el equipo y Gabi se destapó como uno de los símbolos del cambio de cara rojiblanco. Desde entonces, ha tenido el honor de levantar la Europa League y la Supercopa de Europa como capitán y se ha ganado el respeto de su afición, lejos quedan los reparos que afloraron en su regreso.

Si el gran cambio del Atlético con el entrenador argentino fue el aumento en la intensidad de su juego, el canterano es un ejemplo en ello. Si bien no destacará ante los ojos de muchos aficionados, cualquiera que analice a los colchoneros se dará cuenta de que es un jugador influyente en una amplia franja de campo, clave por su despliegue físico, el término trabajador incansable se le queda corto.

Sabe moverse para cubrir cualquier espacio a la hora de defender, es esencial en la presión, uno de los detalles que el Cholo mejoró, persiguiendo al jugador que lleve el balón según se necesite, subiendo o bajando las líneas, sabe leer los partidos y manejar a su equipo. Incluso sabe ser duro cuando la situación lo requiere.

A la hora de jugar el balón, mezcla soluciones sencillas con pases largos de aceptable precisión y también es fiable a balón parado. Tan solo achacarle cierta lentitud para soltar el balón y asomarse algo más al área para aprovechar su buen disparo.

En definitiva, Gabi, un jugador de desempeño oscuro, pero necesario, de los que aportan el equilibrio necesario para que un equipo funcione, que con trabajo se ha ganado ser el eje de su equipo. Un gran capitán.

Una Respuesta

  1. Jose I. Fernández

    Buen post. Gabi es el ejemplo del sentimiento atlético. Un enorme capitán. Un saludo desde Un Grande Sin Memoria

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