George Weah, presidente de Liberia. El único Balón de Oro africano, que en los 90 goleaba con el PSG y el A.C. Milan, se enfrenta al mayor reto de su vida tras arrasar en las elecciones del pasado 26 de diciembre. Con más del 60% de votos, los liberianos han optado por elegir al icono futbolístico para encomendarle la difícil tarea de cerrar las heridas de un país marcado por la guerra y la corrupción.

Nacido en 1966 en Monrovia, en uno de los suburbios que rodean la capital liberiana, George Weah creció criado por su abuela paterna en la más absoluta pobreza. Por aquel entonces, el país todavía era gobernado por una minoría descendiente de los esclavos liberados que Estados Unidos envió a principios del siglo XIX para fundar la colonia de Liberia. En 1847, una vez lograda la independencia, estos colonos américo-liberianos y sus descendientes acapararon todo el poder, marginando a la gran mayoría de la población autóctona y creando así una sociedad totalmente injusta que se impuso hasta 1980.

En este clima tan hostil, las pocas opciones de un chico de suburbios perteneciente a la etnia kru para poder progresar en la vida pasaban por dar patadas a un balón. Dejando a un lado sus estudios, se dedicó a marcar goles para diversos equipos de Liberia y Camerún. Tan solo era cuestión de tiempo que este joven delantero, alto, fuerte, rápido y de gran técnica, llamara la atención de algún club europeo. Y quien mejor que un técnico acostumbrado a descubrir talento para presentarlo en Europa. Arsene Wegner, por aquel entonces dueño del banquillo del Mónaco, se lo llevó al Principado en 1988 por la módica cantidad de 150.000 euros.

En los cuatro años que estuvo en el AS Monaco, George Weah siguió marcando goles acompañado de nombres importantes como Glenn Hoddle o de futuras estrellas como Emmanuel Petit, Lilian Thuram o Youri Djorkaeff. La Copa de Francia de 1991 y el Balón de Oro Africano son muestras de la progresión del joven delantero.

Tras perder la final de la Copa de la UEFA de 1992 ante el Werder Bremen, el PSG se hacía con sus servicios para completar su pequeña colección de estrellas de la época. Junto a David Ginola, Bernard Lama y Raí maravillaron a Europa con una gran actuación en la Copa de Europa de 1994, en la que pasaron por encima del Bayern de Munich, destrozaron a un moribundo FC Barcelona post Atenas, y solo fueron detenidos por el Milan de Capello. Una Ligue 1, dos Copas de Francia y una Copa de la Liga fue todo lo que recogió de su paso por París, junto a un segundo Balón de Oro Africano.

George Weah PSG

No sería hasta su llegada a Milán en 1995 que recibiría el reconocimiento internacional que un jugador de su talla merecía. Llegando como sustituto de Marco van Basten, en los cinco años que fue el referente del ataque milanista, George Weah dejó una colección de goles antológicos que se convirtieron en dos Serie A y un puñado de títulos individuales, destacando el Balón de Oro y el Jugador Mundial de la FIFA. Rodeado de grandes estrellas como Roberto Baggio, Dejan Savicevic o Paolo Maldini desplegó su fútbol de potencia y remate que posteriormente hemos podido ver en delanteros como Ronaldo o Eto’o.

Tras su paso por Milan, sustituido por un joven Andriy Shevchenko, fue recalando en equipos de menor nivel, como el Chelsea, el Manchester City y el Olympique de Marsella, para retirarse en el Al Jazira. Esta última etapa de su carrera la centró en poder clasificar a su país por primera vez para un Mundial, no logrando su objetivo a pesar de su empeño, tanto personal como económico, llegando a pagar de su bolsillo sueldos de la selección y desplazamientos.

Su felicidad y su éxito futbolística siempre se ha visto ensombrecida por la inestabilidad de Liberia. El golpe de estado de 1980 acabó con la élite colona, tan solo para propiciar una situación de tensión que desembocó en dos crueles y despiadas guerras civiles (1989-1996; 1999-2003). Concienciado de los peores horrores de la guerra, a lo largo de toda su carrera George Weah ha ejercido una labor humanitaria a favor de la paz, lo que en ocasiones le ha supuesto enfrentamientos con su propio gobierno. Desde 1994 ha colaborado con Unicef en diversas campañas orientadas a promover la salud, la formación y alfabetización, y a evitar el uso militar de menores. Sus críticos dicen de él que no tiene la preparación suficiente para ejercer de presidente, lo que no se puede negar es su buena voluntad y las ganas de cambiar una realidad terrible. george weah george weah george weah george weah george weah