Hubo un tiempo en el que el Real Madrid fichaba jugadores desconocidos para el gran público. Eran futbolistas modestos y nada mediáticos, que se contrataban para completar plantillas en las que había grandes diferencias entre los supercracks mundiales y este tipo de jugadores.

Como casi todo en esta vida, el motivo de esta política de fichajes era el dinero que manejaban los clubs. Los ingresos por televisión, publicidad y marketing eran sensiblemente menores a los de ahora. Las cantidades desorbitadas de euros que se pagan en la actualidad por un jugador que se ficha para tener un rol secundario es muy superior a la que se pagaba hace quince o veinte años por un titularísimo.

Esta es la razón por la que nuestro protagonista de hoy acabó jugando en el club de Concha Espina. John Benjamin Toshack era el entrenador blanco. El galés llegó al Real Madrid en febrero de 1999 sustituyendo a Hiddink y comenzó la siguiente temporada al frente del banquillo madridista. Toshack pidió el fichaje de Geremi, al que conocía de la Liga de Turquía.

El camerunés jamás fue titular indiscutible en el equipo blanco, jugando 45 partidos de Liga (ganó la de 2001) en 3 temporadas, sin anotar un solo gol. Pero si fue importante en la consecución de la Champions de 2002. Geremi anotó el tanto madridista en el partido de ida de la Semifinal ante el Bayern de Múnich, disputado en Alemania y que terminó con el resultado de 2-1 paro los bávaros. En la vuelta, los goles de Iván Helguera y Guti sirvieron para derrotar a los alemanes y clasificarse para la Final de Glasgow.

Geremi recibiendo instrucciones de Mourinho

Geremi recibiendo instrucciones de Mourinho

Geremi partió al final de esa temporada rumbo a la Premier League. Primero estuvo cedido en el Middlesbrough y luego fue traspasado al Chelsea. En el club de Stamford Bridge ganó dos Ligas y tuvo, de la mano de Mourinho, algo más de protagonismo que en el Real Madrid. En 2007 se marchó al Newcastle, donde estuvo dos temporadas y media. Volvió a Turquía para jugar medio año en el Ankaragükü y terminó su carrera deportiva en el AE Larisa griego en enero de 2011.

Con los leones indomables Geremi fue, por dos veces, campeón de la Copa de África y participó en los Mundiales de 2002 y 2010. Su gran éxito con el combinado nacional camerunés fue el Oro Olímpico en los JJOO de Sídney, marcando uno de los goles en la tanda de penalti ante España.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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