Reconozco que me ha costado mucho escribir mi crónica mensual para TresCuatroTres. Abrumado por la actualidad diaria me puse en contacto con mi editor para que alterase mi día asignado y me concediese unos días más. Espero poder sintetizar en pocas palabras los muchos pensamientos que asolan mi mente, fruto del efervescente sentimiento culé, y no aburrir a mis fieles lectores, si los hubiese.

En primer lugar el inesperado, hace meses, triplete ya está aquí… y pensar que en enero estábamos en la UVI, nadie daba un duro por nosotros…Desgraciadamente, como expondré más tarde, el resto de la frase de D. Manuel no se puede aplicar al Barça. La prensa tiende a simplificar el aplastante dominio culé en que este año Messi se ha decidido a jugar al fútbol. Craso error, a mi humilde entender, es cierto que si cuentas en tus filas con el, para mí, mejor jugador de la historia del fútbol todo es mucho más fácil, los partidos que antaño eran montañas empinadas con él se convierten en paseos dominicales, el genio del fútbol es capaz de reinventarse, de ser un jugador más completo de lo que fue cuando seguía siendo el mejor jugador del mundo.

Sin embargo, no todo es culpa de Messi, si ha habido un protagonista ese ha sido Luis Enrique Martínez y todo su staff. Si algo ha caracterizado a Lucho ha sido el saber dividir las funciones entre todos y cada uno de sus ayudantes. El equipo ha mejorado en todas y cada una de sus facetas. A la buena materia prima en la portería se le ha sumado un grandísimo trabajo con los dos guardametas, el a menudo cantarín Claudio Bravo se ha convertido en un guardameta sobrio y seguro, el mejor guardameta de la Liga española estadísticamente hablando y, junto a él, el prometedor Ter Stegen, que a su tierna edad ha conquistado como titular Copa y Champions, se ha confirmado como el mejor guardameta de su generación a día de hoy.

luis enrique triplete

El equipo ha llegado a un nivel físico espectacular a la recta final, donde se juegan los títulos, y esto ha sido mérito de los preparadores físicos dirigidos por el jovencísimo Rafael Pol. Juan Carlos Unzué en el organigrama de Lucho es algo más que un segundo entrenador con el que consultar alguna jugada o cambio, ya que pasa a dirigir con enorme eficacia al equipo en cada jugada a balón parado, un rol genuinamente propio del fútbol…americano. Los fisioterapeutas han permitido que todos los jugadores hayan podido jugar la casi totalidad de los encuentros, y este punto ha sido clave a la hora de competir contra otros equipos más castigados por este aspecto, y no precisamente por cuestión de mala suerte sino por una deficiente preparación y planificación.

Es en este punto es donde Luis Enrique ha dado muestras de su férrea creencia en su plan de trabajo, desde el principio mantuvo una serie de rotaciones, lo que le permitió ir definiendo su esquema ideal y preservar la frescura de sus jugadores para los meses decisivos, los que le criticaron por ser un aprendiz que llevaba al Barça a la deriva hoy en día lo alaban, y es más, esperan de él la misma hipocresía que hacia él han manifestado.

Lucho gustará más o menos pero  ahí están los resultados, a mí me gusta, no quiero un entrenador simpático, quiero un entrenador que inculque el gen ganador en los jugadores, que no me haga pasar la vergüenza que sufrí el año pasado, cuando los jugadores jugándose la Liga no podían ni con las botas, quiero un entrenador fiel a sus jugadores, que no sea su amigo sino su director y sobretodo quiero un entrenador que tenga un sistema de juego y sea capaz de modelarlo para unos jugadores en continuo aprendizaje y cambio de dinámica de juego, sin que con ello los resultados se vean afectados y todo eso lo ha conseguido Luis Enrique, coronando al Barça como el mejor equipo europeo de este año.

Desgraciadamente, aunque más tarde lo trataré en mi próximo artículo cuando la fecha se acerque, el D. Manuel culé, Bartomeu, no puede decir eso de “os entrego un Barça libre”, el Barça que deja Bartomeu, más allá de la parte deportiva es una entidad con dudas: Qatar, las renovaciones de Alves y de Luis Enrique, no discutidas por merecimiento sino por el oportunismo electoral de las mismas, con Messi y Neymar atacados por la justicia sin que entre la directiva hayan encontrado defensa. Hasta ahora todo lo han tapado los resultados, pero no debiera olvidar el soci como estábamos en enero a nivel institucional y si hemos mejorado algo, aunque lo más importante a valorar debiera ser si los que se postulen como candidatos podrán ofrecer algo mejor. De no ser así sigamos la dictadura de la pelotita, mientras entre el esférico los culés seremos felices.

No quisiera acabar mi artículo sin otro tema que me causa indignación. Aunque muchos han aprovechado el árbol para intentar tapar el bosque, en medios serios como este, dirigido por editores respetables y honestos, hubiese sido inconcebible no hablar mayoritariamente del bosque, o sea del éxito deportivo del club blaugrana. Hablemos ahora un poco de ese árbol. Final de la Copa del Rey y pitada al himno, celebración del triplete y Piqué se acuerda del tarimero, entrena con la selección y pitan a Piqué.

Seré muy breve, estoy totalmente en contra de los pitos o faltas de respeto a los símbolos municipales, autonómicos y nacionales y por tanto censuro que miles de descerebrados piten un himno con el que se identifican, y me incluyo, muchos españoles. Sin embargo, aunque soy murciano de nacimiento, profesionalmente resido desde hace pocos años en una comunidad catalanoparlante, hasta que no llegué aquí era incapaz de entender muchas de sus inquietudes y su amor y defensa de sus siglos de historia y creo que, aunque no es justificativo, muchos de los comportamientos previos a la final ayudaron a avivar y cortocircuitar las mentes de esos maleducados.

Ya se han llenado telediarios y programas varios hablando de la pitada, de la aparición de senyeras y esteladas..pero esto es un blog de fútbol y creo si algo debe hacer el deporte es unir y no separar. Unos días después de la final, paseando por Murcia, me encontré a la hora de inicio de la matutina entrada colegial a un chaval portando la segunda equipación del FC Barcelona, con la senyera, que se dirigía a su centro escolar, justo cuando cruzó el umbral de entrada a su colegio se abalanzaron hacia él cinco o seis chavales, no más de 8 años tendrían todos, y le dijeron “enhorabuena, tu equipo es el mejor y el sábado mereció ganar”…ese es mi resumen de todo, los mayores nos empeñamos en utilizar el deporte para nuestras desavenencias políticas sin aprender de los pequeños que lo usan para unirse a sus amigos a pesar de sus distintas afinidades futbolísticas, uno no vive el fútbol si no tiene amigos del equipo contrario.

pedrerol

Lo que ha venido después, con el tarimero y los pitidos a Piqué, no es más que el intento de ciertos sectores de la prensa española, encabezados por un energúmeno catalán, de dividirnos en independentistas y nacionales, madridistas “kevinroldaneros” y “seguidores de Piqué” y eso ha derivado en que miles de supuestos seguidores hayan silbado a un jugador que siempre se ha matado por la camiseta nacional.

Esta mañana en un solo vídeo extraído del programa chiringuitero el soberbio presentador, en su primera acepción según la RAE, censuró a Guti por tomarse con humor lo de Piqué, a Casillas por darle una palmada amigable y reírse con el defensa catalán en un entrenamiento y a D. Vicente del Bosque por intentar que tanto él como sus secuaces no sigan idiotizando al país. Y mientras la Comisión Antiviolencia mirando al Sánchez Pizjuán, como dice un famoso periodista “Esto es España, oigan, donde no cabe un tonto más, pues nos caeríamos al agua”

Acabaré este artículo con una frase de G. Shaw dedicada al mejor jugador de la historia del fútbol español, escrita como muestra de respeto en la lengua que tiene todo el derecho del mundo a defender constitucionalmente:

Algunes persones miren el món i diuen: Per què? Altres miren al món i diuen: Per què no?

(Algunas personas miran el mundo y dicen: ¿Por qué? Otras miran el mundo y dicen: ¿Por qué no?)

Gràcies/Gracias Xavi por intentarlo y hacernos tan felices con tu maestría sobre un campo de fútbol, el balón ya te echa de menos pelopo, para mí siempre el caracol futbolístico. Un honor haberte visto estos años.