Discutir la calidad de Gerard Piqué sería un absurdo, simplemente porque se trata de uno de los 3 mejores centrales del mundo y uno de los mejores de la historia del fútbol español. Sin embargo, lo que sí que se puede poner en entredicho es su personaje fuera de los terrenos de juego, el cual en más de una ocasión ha corrido el riesgo de sobrepasar al propio futbolista.

Piqué llegó a las categorías inferiores del Barcelona con tan solo 10 años, lleva 8 años en el primer equipo desde que el Barcelona pagara 5 millones de euros al Manchester United en el año 2008. Sin embargo, durante todo este tiempo, no solo no ha sido elegido capitán sino que ni siquiera ha sido votado por sus compañeros.

En principio, tiene varias cualidades que harían de él un gran capitán. Conoce la casa como el mejor y tiene jerarquía dentro del campo. No obstante, hay algo en Piqué que no lo hace apto para el cargo y es que el central catalán parece incontrolable fuera del césped.

A sus conocidas polémicas, algunas buscadas por él mismo como con la guardia urbana y otras favorecidas o directamente inventadas por la prensa, se añade una gota más a su vaso. La aplicación Periscope que consiste en colgar videos mientras se interactúa con los seguidores de twitter, donde Piqué también es el rey.

Que el jugador culé haya decidido buscar una alternativa a la hora de hacer declaraciones a la prensa debido a que según él esta malinterpreta las mismas es algo discutible pero respetable. El problema radica en que lo que Piqué hace con esta aplicación no son declaraciones sino un show que como citan algunos medios preocupa al club.

Hace poco Piqué dijo que cuando hay que jugarse los títulos él para el cachondeo y se centra solo en eso. No sé si el bueno de Gerard ha mirado el calendario, esperemos por el bien de todos que así sea.

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