En lo que va de siglo XXI el Balón de Oro y sus sucedáneos (FIFA World Player, The Best, premio de la UEFA, etc) han ganado protagonismo entre las polémicas preferidas de nuestro fútbol, sobre todo en lo que se refiere a la sempiterna disputa entre Real Madrid y Barça. Son varias las ediciones de estos trofeos en los que ha ganado Messi causando discrepancias entre los seguidores de Cristiano Ronaldo o en los que ha ganado el portugués con discordia por parte de los barcelonistas. Incluso tenemos la edición del 2010, en la que Messi venció a los campeones del Mundo Xavi e Iniesta, haciendo que muchos opinadores patrios se rasgaran las vestiduras.

Este año, el premio The Best otorgado por la FIFA (el antiguo FIFA World Player), ha cambiado su habitual fecha de primeros de año para pasar a entregarse en Septiembre. Una buena decisión, aunque se sale de la norma clásica instituida por France Football de entregarlo a final de año natural, ya que resulta más lógico ceñir estos premios a una temporada futbolística, que termina en verano, que a un año completo de calendario.

Esta antesala del Balón de Oro, que sigue siendo el más prestigioso, presenta una tripleta de candidatos finales formada por Luka Modric, Cristiano Ronaldo y Mohamed Salah. Elección polémica por la ausencia de nombres como Messi o Griezmann, que en opinión de muchos deberían estar ahí.

Es lógico que haya divergencias y discrepancias, cada uno cuenta con sus gustos y opinión. Incluso se puede discrepar de los métodos de elección de la FIFA, que ha decidido para esta ocasión proponer solo una decena de nombres a los que poder votar y repartir el peso del voto final de manera que el 25% recaiga en cada uno de los sectores representados: capitanes de selecciones, seleccionadores nacionales, periodistas y aficionados. Hasta ahí, puedo estar más o menos de acuerdo con los críticos.

Lo que me enerva año tras año es escuchar pequeñas puntaditas de sospechas infantiles y confabulaciones paranoicas desde todas las partes. No seré yo quien defienda a la FIFA, pero estoy harto de escuchar a gente decir, tras cada entrega de premios, que este organismo ha querido que ganara tal o cual jugador por algún tipo de interés oculto. Cuando estas sospechas parten de algún aficionado de a pie, puedo entender que no conozcan el sistema de votación, pero cuando vienen de periodistas, opinadores habituales o incluso profesionales del fútbol, me indigna aun más.

Presentación Pandev Inter Milán

Como ejemplo, hace unos años, en lo más duro de las disputas Madrid – Barça / Mourinho – Guardiola, el capitán macedonio Goran Pandev, muy apegado a Mourinho, aseguró que su voto para mejor entrenador del año no tenía nada que ver con lo que se había publicado. Poco después, la propia FIFA publicó la papeleta de votación del jugador que había enviado la Federación Macedonia de Fútbol, dejando en evidencia al futbolista. Tal vez voten sin prestar demasiada atención y luego no recuerden lo votado, o lo dejen en manos de terceros que no transmitan correctamente sus deseos, pero desde ese momento, las protestas de votantes que dicen que FIFA ha cambiado su voto tienen credibilidad cero.

Otra cuestión que me crispa los nervios de los críticos con estos premios es la habitual pregunta de “¿pero con qué criterio se elige a los ganadores de estos premios? ¿por los títulos? ¿por los goles? ¿por lo que hagan en el Mundial? ¿por haber ganado la Champions?”. No puedo entender que a quienes exponen estos argumentos para criticar este tipo de premios les sea tan complicado darse cuenta de que se trata de una votación subjetiva, que simplemente supone ordenar a tus tres jugadores favoritos del último año. Si hubiera criterios objetivos que seguir, ¿para qué organizar una votación? Alguien calcularía esos méritos, se entregaría el premio y asunto arreglado. Como ejemplo, aquellos que defienden que Varane podría ganar alguno de estos premios por haber vencido en Champions y Mundial. Olé por él, que es un gran jugador, que está desarrollando un palmarés increíble, pero ¿en serio alguien piensa que es uno de los tres mejores futbolistas del mundo?

Olvídenlo, no hay pucherazos, FIFA no decide a quién debe votar cada capitán, cada entrenador, cada periodista o cada aficionado, simplemente pueden existir gustos diferentes, aunque a veces sean sorprendentes. En el caso de estos premios The Best, a las habituales quejas de Real Madrid y/o Barça se ha sumado, como si fuera obligación para ser considerado grande, el Atlético de Madrid. Griezmann ha estado ya en alguna de estas tripletas en temporadas menos exitosas, pero este año no ha optado a ello. También Mbappé y Varane entraron en los diez candidatos pero no en los tres nominados, lo que hace pensar que, al igual que pasó con los españoles en 2010, el voto entre los que querían premiar a algún jugador francés por ser campeones del mundo se ha repartido. Mientras tanto, por ejemplo, quienes hayan querido resaltar el éxito de Croacia solo tenían la opción de votar a Modric. En el caso del principito colchonero, se alega que también ganó la Europa League, pero seamos realistas, más allá de los países de los equipos que juegan la final, esta competición tiene muy poco interés y peso, sobre todo si se compara con el valor de la Champions. Personalmente, lo habría incluido en mi terna, pero para eso tendría que haber votado… como no lo hice, toca aceptar el resultado de quienes sí lo hicieron.

A riesgo de ser impopular, y ya que estoy dando mi opinión, tampoco creo que Modric (sin duda, el favorito) haya hecho una temporada como para merecer el The Best o el Balón de Oro. Es un grandísimo jugador, no lo dudo, me parece clave en el Real Madrid de los últimos años, pero creo que su actuación en el Mundial se ha sobrevalorado y que su temporada en su club no ha sido precisamente la más brillante, aunque tampoco montaré en cólera cuando le premien. Como decía antes, ha aglutinado el voto de quienes querían valorar el cuento de hadas que vivió Croacia en el Mundial (del que también habría mucho que hablar, ya que eliminar a Dinamarca y Rusia en penaltis tampoco parece la mayor hazaña de la historia) y también el de los que querían destacar el éxito del Real Madrid, sobre todo tras la marcha de Cristiano.

En mi opinión, y puestos a polemizar, yo se lo daría a Messi. Pase lo que pase, me sigue pareciendo el mejor jugador del mundo. Pero, francamente, entiendo que puedo estar mediatizado por el hecho de que juegue en nuestra Liga y tenga más fácil acceso a ver sus exhibiciones que las de otros jugadores de ligas extranjeras. Si este año no se ha colado en los nominados es porque falló en las grandes citas, así es normal que no cuente para estos premios, aunque sea un fenómeno. Liga y Copa no es suficiente cuando languideces el día clave de la Champions y apenas dejas un par de destellos en el Mundial.

Y es que a veces no somos conscientes de que existe vida más allá de la Liga Española. Por eso Salah está en la tripleta a pesar de no haber ganado nada. Su temporada en el Liverpool ha sido una exhibición continua, en un torneo con tanto seguimiento internacional como es la Premier, es un gran punto a su favor. Además, ha llevado a un equipo que en principio partía de segunda fila a la final de la Champions, aunque no pudo brillar en la final por su lesión de hombro, que también le lastró durante el Mundial de Rusia.

En conclusión, no demos tanta importancia a estos premios, no los tomemos como algo personal. En anteriores ediciones, mientras miles de aficionados discutían a muerte para defender la conveniencia de premiar a Cristiano o a Messi, entre los dos cracks se fraguaba una amistad basada en su constante presencia en estas galas. Estos trofeos son una forma bonita de reconocer méritos y de recordar los buenos momentos que estos jugadores nos han proporcionado, pero nada más.

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