Aquellos desafortunados que tienen la mala costumbre de leer mis artículos periódicos en esta magna web sabrán ya de mi defensa apasionada del colectivo arbitral y la censura, sistemática, del anti periodismo deportivo que se hace en este país. De vez en cuando, tengo que volver a poner el grito en el cielo ante las prácticas y críticas que engalanan las páginas y horas de prensa, radio y televisión que en loor del fútbol nos abruman hora tras hora, día tras día, semana tras semana… Supongo que es predicar en el desierto, pero yo no ceso en el empeño.

La jornada 24ª de LaLiga Santander nos ofreció un par de ejemplos de lo que nunca, bajo ningún concepto, debe ser periodismo deportivo. Sin embargo… Nos situamos. Estadio Benito Villamarín. Previa radiofónica del derbi sevillano entre Betis y Sevilla. La grada, como no podía ser menos, se pone a cantar “a capella” el himno del Betis. Hasta ahí, todo normal. Pero de repente, en la Cadena COPE, Rubén Martín, el periodista encargado de hacer la retransmisión del partido, que viene a ser el “suplente” de Manolo Lama o Manuel Oliveros, es decir, el encargado de los grandes partidos que no juegan Real Madrid o Barcelona… ¡¡¡se pone a cantar a voz en grito el himno del Betis con el micrófono abierto!!! A partir de aquí, sobra cualquier comentario. Si acaso, volver a recordar que no es eso no lo que nos enseñan en la Facultad. Al menos en mi época.

Algunas horas mas tarde, el Real Madrid remontaba in extremis un partido que tenía perdido ante el Villarreal. El generalmente mesurado Fernando Roig, con absoluta seguridad uno de los mejores dirigentes del fútbol español, recién finalizado el partido, se quejaba abiertamente de que el colegiado del mismo había abandonado el campo con una bolsa del Real Madrid en la mano, y afirmaba no saber que llevaba dentro de la bolsa.

Una manera, “como otra cualquiera”, de poner el foco de atención en el árbitro del partido, al más puro estilo de su ex-entrenador, Marcelino Gª Toral (todo se pega menos la hermosura). Luego resultó que esto responde a una práctica habitual de la mayor parte de los equipos de Primera españoles, que obsequian a los árbitros con merchandising, camisetas, fotografías, etc. de su club. Y algunos, aunque no todos, no sólo hacen esto en su propio estadio sino que también lo hacen cuando juegan de visitantes. Es el caso del Real Madrid.

Vayamos por partes. Desde luego, es muy poco inteligente por parte del árbitro de turno, sobre todo si ha habido jugadas polémicas en un partido, salir con una bolsa en la mano del equipo supuestamente beneficiado. Tío, ¿qué te costaba sacar la bolsa de manera más discreta? Y hasta ahí llega la anécdota. Ya está. Por supuesto que no creo que los árbitros se vendan al mejor postor, y por supuesto que no creo que Gil Manzano beneficiara intencionadamente al Real Madrid o perjudicara con toda la mala leche del mundo al Villarreal.

Pero en el caso de que hubiera sido así, ¿de verdad puede creer alguien que el árbitro se comportaría como lo hizo el colegiado extremeño, haciendo ostentación a su salida de la bolsa publicitaria? Pero ello sirvió para llenar unas cuantas hojas de periódico, horas de radio y televisión con estúpidos reportajes sobre lo que regalan los clubes a los árbitros. Si la práctica es buena o mala, eso es harina de otro costal, pero aquel que crea que porque a un tipo le regalen unos bolígrafos, dos pins y una gorra, ya es suficiente para equivocarse a favor o en contra de un equipo, con el debido respeto, me río en su cara.

Pero por si esto fuera poco. Los “compañeros” de Movistar + el lunes, 27 de febrero, y el diario AS, el 28 de febrero, se cubrieron de gloria con una imagen que pretendía justificar que en el segundo gol del Villarreal había fuera de juego de Bakambú. ¿Dónde está el problema, se preguntará el amable lector? Pues en que la línea recta que dibujaron sobre la imagen para explicar que el delantero amarillo estaba en posición ilegal no es perpendicular a la línea lateral del campo.

Y no es perpendicular por mucho. Hombre, soy de letras puras, vaya, pero viendo la fotografía se ve con claridad la intención manipuladora de la misma. No sé si Bakambú estaba en fuera de juego o no, ni me interesa mucho, porque en el caso de estarlo, dudo mucho que fuera por mucho más de tres o cuatro centímetros, lo cual, teniendo en cuenta la distancia a la que se encuentra el linier, es humanamente imposible de apreciar.

Pero lo doloroso es que un medio de comunicación del prestigio de AS tenga la desvergüenza de publicar esa fotografía y titular “Esta imagen no se vio en la transmisión”. Nadie parece conocer ya a los padres de la palabra “ética”, todo vale con tal de vender un periódico más o de ganar un 0,2% de audiencia. Y esto es lo que me asquea de ésta la que es mi profesión de carrera. Que luego los forofos que leen éste u otros periódicos se lo crean, me imagino que entra dentro de lo esperable. Pero no que un MEDIO DE COMUNICACIÓN, por muy madridista que sea -o diga que lo es-, entre en esta dinámica.

Alguno dirá que por qué no hablo de los periódicos catalanes. Francamente, por dos razones: la primera, porque no los leo; y la segunda, no los leo porque me parecen insufribles. Tengo la completa seguridad que los mismos defectos que achaco al AS (o al Marca, porque de este pecado nadie se libra) son fácilmente localizables en El Mundo Deportivo o el Sport. Que nadie crea que la caverna vive sólo en Madrid. En Cataluña también tienen su “sindicato del crimen”, y tan poco fiables y tan tendenciosos son unos como otros.

Y así va pasando la vida. Una semana sí y otra también, asistimos al festival de llantos y quejas sobre lo malos que son los árbitros y como perjudican a mi equipo. Y entones sale Piqué poniendo no sé cuantos tweets, y le responde Sergio Ramos… Un circo, una verdadera vergüenza.

La última entrega está aún calentita. El Barcelona ganó el pasado miércoles al PSG 6-1, remontando en el último minuto una eliminatoria imposible. El mal arbitraje del alemán Deniz Ayketin es el responsable de la increíble victoria del Barcelona. Esto es ya el undécimo mandamiento de la Ley de Dios y dogma de fe. Él ES el responsable del 72% de posesión del Barça o de los 32 remates contra los 12 de los parisinos. El infame planteamiento de Unai Emery, que le confirma como un simple entrenador de nivel medio, no se valora, no se cuestiona. Por lo menos en España. Valoramos que Aytekin dejó de pitar uno o dos penaltis a favor del PSG, como si un penalti fuera sinónimo de gol (que le pregunten al At. de Madrid). Pero el análisis grueso es el que vale. Y de ahí no pasamos.

No oigo en esas tertulias tan intelectualoides a ninguno de esos voceros de Barça o Real Madrid quejarse por el presupuesto que tiene el Alavés, o el Betis o Las Palmas para “competir” contra estos dos gigantes. Eso, por lo que se ve, no es relevante, no influye en la clasificación. Eso no afecta a los resultados de la Liga. Que el tope salaria del Real Madrid sea de 419 millones de euros, el del Barcelona de 390, y el de Osasuna 15,6 o Sporting 21,3… Esto no importa.

No pierdo la esperanza de que algún día todo el mundo, presidentes, jugadores, entrenadores, periodistas y aficionados asuman que el papel del árbitro está claramente imbricado de su humanidad. Y por lo tanto, puede fallar y equivocarse. Como fallan los penaltis los jugadores, o se les va la pelota a veces a los entrenadores con los planteamientos… Ni más ni menos.

P.D.: No puedo, por menos, que volver a alabar la actitud de Zinedine Zidane y del criticadísimo Luis Enrique, que a pesar de los pesares, se resisten con ganas a enjuiciar la labor arbitral, por más trapos que les pone la prensa. Luis Enrique, incluso, dejando con el culo al aire a alguno de sus jugadores.

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos” (Alfredo Di Stéfano) y “En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos” (Joaquín Caparrós).

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