Asiste el espectador culé al final de una temporada que, extrañamente para las fechas en las que nos encontramos, no presenta ningún aliciente más allá de la histórica imbatibilidad. Sin embargo, si echa la vista al futuro, las incógnitas que se ciernen sobre el cielo blaugrana le obligan a no hacer ninguna suposición a riesgo de sufrir infartos por la sorpresas que le pueden deparar los momentos venideros. Analicemos los frentes culés.

Dembelé lesionado Barcelona

Dembelé: Si Ernesto Valverde se empeña en seguir usando el 4-4-2, lo mejor que podemos hacer es ponerle un lacito al francés porque en ese esquema lo único que hará es fracasar y devaluarse. Con el joven galo fichamos a un jugador desequilibrante, con una punta de velocidad y una técnica al alcance de pocos. Bien es cierto que fruto de esa inmadurez futbolística presenta unas carencias defensivas alarmantes, pero si le exiges que cubra al lateral, suba, baje e intervenga en el fútbol combinativo lo que vas a hacer es reventarlo porque no está hecho todavía como jugador ni de esa manera explotas sus cualidades en ataque. Pagamos una cantidad ingente de dinero por él, no lo ha amortizado, estamos a tiempo de recuperarlo.

Griezmann: ¿Para qué lo queremos? No pretendo poner en duda las cualidades de este enorme jugador. Lo viene demostrando en su paso por la Real Sociedad y el Atlético de Madrid. Antoine es un grandísimo futbolista, entre los cinco mejores del mundo pero ¿para qué lo fichamos? Si es para jugar en el puesto de Luis Suárez lo mejor es darle las gracias al uruguayo, ponerle una placa en una de las puertas del Camp Nou por lo mucho que nos ha hecho vibrar y el gen competitivo que ha insuflado al equipo y beneficiarnos de un gran traspaso antes de regalarlo dentro de unos años. Dudo mucho que Messi acepte que su mejor amigo se marche, así que doy por hecha la continuidad del uruguayo. Por tanto deduzco que el año que viene jugarán Messi de extremo derecho, Suárez de delantero centro y Griezmann por la izquierda ¿y Dembelé? Pues eso que teniendo en cuenta la edad de Griezmann la progresión de Ousmane quedará frenada. Otra razón más para venderlo.

Vermaelen Barcelona

Centrales: En la mejor temporada de Vermaelen en el Barça, en el momento en el que dio muestras de su solvencia, fue volver Umtiti y Piqué y desaparecer del once titular. Ernesto no me digas que en el Barça triunfa la meritocracia porque es falso. Umtiti lleva semanas rindiendo a un nivel paupérrimo y tú sin darle ninguna oportunidad ni a Vermaelen ni a Yerry Mina. Fichamos al colombiano para no darle más que un partido de la Copa Catalunya y algún minuto suelto ¿para eso no hubiese sido mejor contar, en caso de necesidad, con alguien de la cantera? El asunto de los centrales es urgente aclararlo para el año que viene. Si tenemos cuatro centrales internacionales es para darles oportunidades a los cuatro, no para contar sí o sí con dos y los otros por si hay alguna lesión.

Coutinho: lo fichamos para que jugase en el medio del campo, iba a ser el sucesor de Iniesta. Con una activa participación desde su llegada nos ha confirmado lo que ya sospechábamos, que es un jugador desequilibrante en ataque, pero no se asocia con el centro del campo ni es capaz de marcar los ritmos del partido. Otra competencia más para la delantera.

Arthur entrenamiento Brasil

Centro del campo: Busquets no tiene sustituto, Iniesta se marcha a Japón y Rakitic no creo que, con un año más, aguante el ritmo de esta temporada. Ni Aleix Vidal, ni André Gomes tienen nivel para seguir en el Barça. Paulinho nos ha dado la razón a los que aplaudimos su fichaje, a pesar de que, en el partido en el que más se le necesitó, contra la Roma, no estuvo sobre el tapete para frenar la sangría. Urge aclarar qué componentes van a configurar la histórica sala de máquinas blaugrana. Se duda de Arthur, un fichaje brasileño con mentalidad europea y toque con ADN Barça, necesitará tiempo para adaptarse pero si nos animamos a ficharlo nos habremos asegurado un futbolista con una progresión para poder codearse en el futuro con Xavi e Iniesta. Aleñá es la esperanza blaugrana de la cantera, un centrocampista todoterreno, con disparo, lucha y buen toque. Personalmente lo cedería a algún equipo de primera, para que fuese cogiendo ritmo y disfrutando de minutos continuados, pero no me parece mala opción subirlo ya a la primera plantilla ¿Rabiot? Lo fichaba con los ojos cerrados, igual que a Thiago, el error histórico de Zubizarreta.

Cantera culé: Dejando a un lado el tema Aleñá, antes que tener a Digné mejor subir a Cucurella. Arnáiz ha tenido una lesión complicada en su mejor momento para entrar en la élite, no se qué planes tiene la entidad culé para este jugador. Por contra, otros jugadores que venían con vitola de primer equipo como Palencia, Vitinho, Cardona… se han quedado por el camino. Mención aparte merece Oriol Busquets, el sucesor, si se le da la oportunidad y se recupera bien de su fatídica lesión, de Sergio Busquets. Se ha alabado mucho a Ernesto por ver partidos del filial igual que antes se vilipendiaba al bueno de Lucho por no ir nunca (por cierto, ¡Feliz cumpleaños Lucho, los culés de corazón no olvidamos lo mucho que nos diste), sin embargo la realidad culé es distinta. Lo cierto es que no sabemos quien hace los fichajes en el Barça, el entrenador, el director técnico, la directiva, una comisión… Queda muy bonito quejarse de que el entrenador no confía en la cantera pero si le fichas a André Gomes, Arda Turan, Deulofeu, Digné, Aleix Vidal, Alcácer, Denis Suárez, Yerry Mina… ¿dónde caben los canteranos? Un canterano no puede ser un relleno, necesita jugar y no comer pipas en la grada. Es vox pópuli que Ernesto quiere plantillas de 19 o 20 jugadores para complementarlos con la cantera y sin embargo le dan plantillas de 25 o 26 jugadores. Luis Enrique no veía partidos de la cantera porque sabía que no podía darles oportunidades, como Ernesto tampoco se las ha dado este año, hay que ser realistas.

Ernesto Valverde dando instrucciones

Ernesto Valverde: Se merece la continuidad por los títulos ganados. Es cierto que su juego no ha enamorado, ha sido más efectivo que seductor y que la marcha de Neymar y la lesión de Dembelé le ayudaron a implantar su esquema favorito, el 4-4-2, pero no hay que quitarle mérito. Salvo el craso error de Roma, el resto de la temporada ha sido de notable y le daría una oportunidad para que nos conquistara en el curso que viene.

En definitiva, muchas incógnitas, me he dejado alguna en el tintero, por resolver y que hay que ir aclarando antes de que, como nos suele ocurrir, el tiempo de tomar decisiones pase sin posibilidad de remedio.

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