El 8 de julio será recordado como una fecha trágica en el calendario del futbol. La alegría del verano se vistió de tristeza por la muerte inesperada de Fran Carles.

El joven, de 26 años, mediocampista del Linares Deportivo, perdió la vida de una manera tan difícil de entender como de poder explicar. Apuraba su última semana de vacaciones en un hotel de Torremolinos antes de comenzar la pretemporada. Su objetivo era no descuidar su forma física por lo que se apuntó al gimnasio de dicho complejo cuando el infortunio quiso que le cayera una pesa en el muslo. A posteriori, sintió molestias a las que les restó importancia. Durante la semana, al no remitir acudió dos veces a dos centros de salud que le recetaron antiinflamatorios. Éstas fueron en aumento y al encontrarse cada vez peor decidió volver a Linares, le visitaron en el Hospital San Agustín y regresaría a las pocas horas al no remitir los fuertes dolores. Se le diagnosticó una rabdomiolisis, provocada por la rotura del músculo al caerle la pesa.

A las 11:30 horas del mismo viernes, el Linares Deportivo informaba de la gravedad en el estado de salud de Carles por un “fallo multiorgánico”. Fue operado de urgencia pero nada se pudo hacer por salvar su vida. Sobre las 14 horas, el club volvía a emitir un comunicado para esta vez, anunciar el trágico desenlace. A falta de los resultados de la autopsia, todo indica que la rotura muscular derivó en una rabdomiolisis, enfermedad producida por una necrosis muscular, que conlleva la liberación de los contenidos de las fibras musculares en el torrente sanguíneo que dañan el riñón y pueden acabar en un fallo renal.

Carles jugaba en el Linares desde su fundación, en 2008, equipo de Segunda B y entrenaba a las categorías inferiores. Ésta iba a ser su octava temporada y el capitán era todo un referente, no sólo sobre el terreno de juego donde destacaba por su técnica, olfato goleador, facilidad en la creación del juego y sacrificio sino que lo hacía mucho más fuera de él, por ser una gran persona como en esta emotiva carta le recordaba su compañero Chico: “Eras la alegría del vestuario, el dj del equipo, estabas predispuesto a todo y como me decías “sí Pérez, yo lo hago”, “sí Pérez, lo comento”. Para todo tenías un sí, ninguna mala cara. En la cantera has sido pieza fundamental, pero estate tranquilo que les seguiremos inculcando los valores que tú transmitías como gran educador, espíritu competitivo y amor por unos colores (…) Estarás preocupado por cómo explicar a tus niños de la cantera tu pérdida, tranquilo que Javi y yo se lo explicaremos. Les diremos que te has ido al cielo de educador-monitor y que cuando estén tristes, miren al cielo y seguro les sacarás una sonrisa. Serás la estrella más brillante del cielo. Hasta siempre, maceta. Hasta siempre capitán”.

El pasado sábado, el estadio municipal Los Linarejos, lugar que vivió grandes momentos como su gol en mayo de 2015 en la ida de la eliminatoria ante el Castellón que encarrilaba el ansiado ascenso a Segunda B, se llenó con más de 4000 personas que desafiaron las extremas temperaturas del verano para arropar a la familia, plantilla y rendir su emotivo, sentido y sincero homenaje a su siempre capitán, como rezaba una pancarta “eterno capitán minero”. El día más triste en Los Linarejos,  lleno de silencio que sólo se vio roto por los aplausos de una afición que para él “se lo merece todo. Es increíble la manera de animar”. Ellos no le olvidarán nunca.

Jesus Medina, presidente del club expresaba el sentir de todo Linares: “aún no me creo que se haya ido. Sigo en estado de shock como todos los aficionados y la propia ciudad. Fran Carles representaba como nadie el sentimiento azulillo. Su muerte debe servir como acicate para sus compañeros y la afición. Estoy seguro que nos dará fuerzas en cada partido”.

Fran carles Linares Deportivo

Mientras el ayuntamiento de la localidad estudia cuál sería el mejor homenaje, el Sevilla se ha ofrecido para disputar un amistoso y que la recaudación íntegra vaya a la familia del futbolista.

Carles, que de pequeño acudía a ver jugar a su padre, Ignacio Pardo “Carles”, otro mito del Linares, recordado por una zurda prodigiosa y por dar el máximo durante los 90 minutos, se reunirá ahora con él. Juntos, desde donde quiera que estén serán en cada partido los jugadores número 12 y 13 de los azules, con el fin de ayudar a sus compañeros a seguir regalando a la afición grandes tardes de futbol y llevar al Linares lo más arriba posible. El número que lucía en la espalda, el 8, símbolo del infinito, como la huella que deja en los aficionados y en especial en Linares.

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