La Selección Española de Fútbol ya hizo las delicias de sus aficionados durante la Eurocopa de 2008. Quién nos iba a decir a nosotros, acostumbrados a volver a casa con las manos vacías y con la maldición de cuartos a las espaldas, que nuestro equipo iba a llegar a la final y no por suerte, sino por méritos propios. Y que en esa final, Andrés Iniesta nos daría la mayor alegría futbolística de nuestras vidas.

En la Eurocopa de 2008, España encontró su fútbol (Tiqui Taca que diría el gran Andrés Montes), su ángel y tal vez una pasión que creía perdida. La poderosa Alemania sucumbió a la carrera de Torres y España conquistó Europa.

Empezamos a creer que podíamos con más, que nuestros jugadores eran los mejores y que llegaríamos lejos. Tan sólo dos años después nuestros sueños alcanzaron el Mundial de Sudáfrica 2010.

Esta vez no queríamos que fuera una sorpresa, íbamos a por todas, ansiábamos ganar.

Algo dio la fuerza a los nuestros, quién sabe qué fue realmente: El Waka Waka, la afición, Camacho, Sara Carbonero…no lo sabemos.

Lo que sí sabemos, tanto los que tuvieron la suerte de presenciar aquel mágico momento en el Soccer City como los que lo vimos desde casa, es que aquella noche, en el minuto 27 de la prorroga durante la final contra Holanda, capitaneados por Andrés Iniesta, conquistamos el mundo.