El Fútbol Club Barcelona remontó el gol inicial de Fernando Torres con dos tantos de Luis Suárez y toma ventaja de cara al partido de vuelta, que se prevé intenso, duro y vibrante. La expulsión del goleador colchonero condicionó el planteamiento del Atlético. El árbitro del encuentro debió expulsar a Luis Suárez por una agresión a Juanfran justo antes de la jugada que le costó a Torres la segunda tarjeta amarilla.

El conjunto blaugrana compareció sobre el césped del Camp Nou acusando todavía el golpe asestado por el Real Madrid el pasado sábado. Los de Luis Enrique no se encontraban cómodos. El juego era previsible, lento, poco incisivo y peligroso. El gol de Torres vino a confirmar las malas sensaciones locales, al tiempo que ratificaba el plan ideado por Simeone para tomar empezar a decantar para su lado la eliminatoria.

Pero todo se torció en el minuto 35. El delantero de Fuenlabrada vio la segunda amarilla (tan tonta como justa) y dejó en inferioridad a los rojiblancos. Tocaba plan B para el Atlético, y erró el entrenador argentino en la decisión tomada. Los madrileños se encerraron en exceso, invitando al Fútbol Club Barcelona a atacarle sin remordimientos. Y los barcelonistas no desaprovecharon tal invitación.

Los catalanes sometieron a un asedio constante al Atlético y era cuestión de tiempo que llegara el gol local. Llegó por partida doble y con la misma firma: la del uruguayo Luis Suárez. Los visitantes se echaron un poco hacia arriba, pero ya era tarde para intentar sorprender a los culés en un contragolpe.

La semana que viene veremos qué tipo de partido plantean ambos entrenadores y como se comportan los jugadores sobre el terreno de juego. De lo que no hay dudas es de que será un encuentro apasionante, tenso y emocionante.

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