Vivimos en un mundo en constante cambio social. Según muchos filósofos, la historia corre en estos tiempos a mayor velocidad de lo que nunca lo hizo. El desarrollo de las nuevas tecnologías es el principal culpable de este proceso. Sin embargo, hay cosas que permanecen inalterables, son los tabúes que, aunque cada vez menos, se mantienen en muchos ámbitos sociales. Si un tabú permanece vigente en el mundo del fútbol masculino, este es el de la homosexualidad.

Cabe destacar esa puntualización: en el fútbol masculino, ya que en el femenino es un problema bastante superado y son innumerables los casos de mujeres futbolistas abiertamente lesbianas sin que ello cause el más mínimo estupor o problema. Sin ir más lejos, la ganadora del Balón de Oro de 2013, la portera alemana Nadine Angerer, es abiertamente homosexual.

Fuente: dfb.de

Pero en el fútbol masculino son pocos los casos de homosexuales reconocidos. En España hace unos años se rumoreó que la revista Zero tenía una portada preparada con un futbolista destacado dispuesto a “salir del armario”, hecho que puso nerviosos a los grandes clubes y que nunca llegó a producirse.

Hace poco el ex internacional alemán Thomas Hitzlsperger reconoció su homosexualidad, el ex capitán del Nancy francés Olivier Rouyer también hizo pública su orientación sexual, eso sí, en ambos casos lo hicieron después de retirarse. En Estados Unidos hay dos casos recientes que hicieron coincidir su “confesión” con su retirada. Los futbolistas Robbie Rogers y David Testo declararon su homosexualidad con perfecta conciencia de la incompatibilidad que eso suponía para la continuidad de sus carreras. Incluso el simple apoyo de la causa homosexual ha traído problemas a los alemanes Mario Gómez o Manuel Neuer.

¿De dónde viene este miedo de los futbolistas profesionales a reconocer su sexualidad? Seguramente pesa mucho el doloroso recuerdo del primer futbolista de élite que, estando en activo, confirmó públicamente su homosexualidad: Justin Fashanu.

El joven Justin Fashanu debutó profesionalmente en 1978 en el Norwich City, apareciendo como una de las grandes promesas británicas del momento. Su infancia había sido difícil, nacido en Londres, aunque con antecedentes nigerianos, su padre les abandonó siendo muy pequeño y, junto con su hermano pequeño John, pasaron por un orfanato antes de ser adoptados. En su adolescencia destacó como boxeador gracias a su altura (1’90 metros) y gran envergadura, llegando a ser de los más destacados de su país a su edad.

En 1981, se convirtió en el primer jugador negro por el que se pagó un traspaso superior al millón de libras al pasar del Norwich al mítico Nottingham Forest entrenado por Brian Clough, que venía de proclamarse campeón de Europa dos años seguidos. Allí empezaron los rumores sobre su homosexualidad.

Justin Fashanu Liverpool

En su estancia en el Forest empezó a ser visto frecuentemente en bares gays, donde, cuando alguien le preguntaba si era Fashanu él contestaba que no era, pero que solían confundirle con él. Esos rumores fueron extendiéndose hasta que las aficiones rivales empezaron a utilizarlos para insultarle. Su técnico, Clough, conocido activista de las causas de los trabajadores británicos e izquierdista declarado, no terminaba de comprender la homosexualidad de su pupilo. En su biografía contaba una esclarecedora conversación con el delantero:

– Justin, cuando quieres comprar pan ¿dónde vas?

– A la panadería

– Y si quieres una pierna de cordero ¿dónde irías?

– Al carnicero, supongo

– Entonces ¿por qué vas a esos malditos clubes de maricones?

La presión sobre Fashanu chocaba contra sus negativas a reconocer una realidad que él mismo no tuvo clara al principio. Pasó fugazmente por el Southampton y recaló en el Notts County, donde llegó a pelear con el capitán Pedro Richards en respuestas a las burlas de éste.

Su prometedora carrera fue tambaleándose hasta derrumbarse completamente tras una grave lesión de rodilla en 1985, cuando militaba en el Brighton. Vivió una dura recuperación en Estados Unidos, tras la que nunca más volvió a brillar futbolísticamente. Se convirtió en un auténtico trotamundos, jugando en Estados Unidos o Canadá para varios equipos.

Retornó a Inglaterra en 1989, pasando por Manchester City, West Ham e Ipswich Town en apenas un año. Estando en el Leyton Orient, con su carrera destrozada por las especulaciones y las lesiones, decidió acallar de una vez los rumores y enterrar su doble vida.

El 22 de Octubre de 1990 se lanzó a contar en una entrevista al sensacionalista The Sun toda su verdad. Bajo el titular “Futbolista de un millón de libras: SOY GAY”, Fashanu narraba su vida paralela y detallaba relaciones con otros futbolistas o políticos. En una carrera que ya estaba en franco declive, esta fue la gota que colmó el vaso. Aunque era un secreto a voces, el reconocimiento de su condición le llevó incluso a recibir el desprecio de su propio hermano.

A partir de ahí, derramó sus últimos años dando tumbos por todo el mundo, desde Escocia a Nueva Zelanda, pasando por Suecia o Australia. Se caracterizó por durar poco tiempo en cada equipo y por estar más pendiente de vender montajes a la prensa amarilla que al fútbol.

Justin FashanuEn Marzo de 1998, un joven australiano de 17 años le denunció por presunta agresión sexual. Aunque tan solo fue citado a declarar sin ser detenido, parte de la prensa y la opinión pública le juzgó de antemano. Volvió a Inglaterra y el 3 de Mayo de ese mismo año, su prometedora carrera truncada, sus lesiones, los insultos de tantos años de rumores, el escándalo de su declaración de homosexualidad, la mala imagen de sus flirteos con la prensa sensacionalista y la acusación que posteriormente se demostraría falsa, tejieron una cuerda que se aferró a su cuello. Se ahorcó, y en su nota de suicidio dejó escrito que no quería seguir siendo una vergüenza para su familia y amigos.

La historia de Fashanu a quien debe hacer sentir vergüenza no es a sus seres queridos, sino al mundo del fútbol en general que, aun tras 17 años después de la muerte del británico de origen nigeriano, sigue siendo uno de los últimos ámbitos de la sociedad donde sigue sin normalizarse el hecho de la homosexualidad.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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