Hace ya algún tiempo escribí sobre la tiranía de los tridentes, es decir, el “problema” que tienen Madrid y Barcelona al tener unos por calidad, como es el caso de la MSN, y otros por calidad y cuestiones presidenciales como es la BBC, con las tres posiciones de ataque cubiertas de manera incuestionable.

En el caso del Barcelona la titularidad automática de Messi, Neymar y Suárez es en el 90% de las veces más que justificada. Por contra, en el Madrid en mi opinión, hay una pieza que chirría. Me estoy refiriendo, como el lector podrá intuir, a Gareth Bale. El galés es un jugador con una gran velocidad pero poco asociativo, poco trabajador y lo que es peor, de cristal. A pesar de esto, su titularidad cuando estaba disponible ha sido algo descontado, y algunas veces incluso sin estar bien. El gran perjudicado era Isco Alarcón, carne de banquillo día sí y día también hasta el punto de llegar a plantearse su futuro.

Isco es un jugador sencillamente sublime. Y lo es porque lee el fútbol como nadie lo hace en el Madrid, o si me apuran a la altura del mejor Modric. Hay quien le tacha de ser un futbolista que solo brilla ante equipos de media tabla, supongo que tras su exhibición el pasado miércoles esta crítica habrá sido tachada de la lista de sus detractores. La prensa de Madrid lo encumbró hace años en mi opinión demasiado pronto, aclamándolo como el nuevo Iniesta, con lo que eso significa. Hoy día, Isco no necesita de prensa, solo de un entrenador que apueste por él (también cuando toda la plantilla esté disponible). Un entrenador en definitiva y le dé lo que más ama, el balón.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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