Sábado 4 de la tarde, el Barça se enfrenta al Getafe en el Camp Nou. Luis Enrique apuesta por un once en el que prevalecen las rotaciones en el equipo al que nos tiene acostumbrados, con el consiguiente enfado por parte de muchos de los que participamos en la Liga TresCuatroTres del Futmondo. Busquets, Mascherano, Alves, Rakitic, Suárez…comen pipas en el banquillo o en la grada. Es la oportunidad de que Sergi Roberto se revalorice como sustituto del mejor medio centro del fútbol mundial, que Aleix Vidal se postule como la alternativa que fue fichada para ocupar el lateral derecho y que Munir sea algo más que la eterna promesa que calienta el asiento del banquillo o del sofá de su casa convocatoria tras convocatoria.

El partido no fue excesivamente competitivo, el Barça fue un rodillo ante el que nada pudo hacer el Getafe, ya su entrenador había reservado a jugadores clave en su esquema para envites donde su equipo tenga alguna posibilidad de conseguir puntos. Munir, con su gol, se reafirmó como una buena alternativa al tridente para compromisos de media dificultad, para los grandes partidos el triplete atacante es inamovible.

Messi volvió a demostrar que, salvo desde la línea de los 11 metros, es el mejor jugador del mundo, capaz de hacer lo que quiere con un balón delante de quien se le ponga por delante. Neymar, tras su “oportuna” quinta tarjeta que coincidía con el cumpleaños de su hermana, le dio las gracias a Luis Enrique de la mejor manera que podía, con goles y buen juego. Sergi Roberto dio descanso a Busquets mientras hizo méritos para postularse como uno de los integrantes de las próximas convocatorias de la selección de Del Bosque.

En general el equipo dio una consistencia que asusta a rivales y aficionados rivales, es cierto que el oponente no era de una gran calidad pero en estos partidos es donde, fruto de la relajación, más posibilidades hay de perder puntos.

El segundo en la clasificación, el Atlético de Madrid, no se achantó ante la demostración culé y venció, dando nuevamente muestras de su gran consistencia como equipo, a un Deportivo que se ha ido desinflando conforme avanzaba el campeonato liguero.

El domingo los artículos de opinión de los periódicos y las charlas deportivas se llenaron de frases relativas a la poca competitividad de la liga española, donde los tres grandes ganan sus partidos casi sin bajarse del autobús. Se compara, en cuanto a emoción, la liga española con la inglesa.

Es cierto que la Premier, con su reparto de los derechos televisivos, permite que un equipo de media tabla pueda invertir varias decenas de millones de euros en un fichaje invernal, dinero que es igual al presupuesto global de algún equipo de la zona baja de la tabla liguera española.

Sin embargo, lo que nadie dice es que mientras nos sentimos orgullosos de que nuestros tres primeros clasificados se encuentren a las puertas de los cuartos de la Champions, el único equipo inglés con serias posibilidades de pasar de ronda es el Manchester City. Esto no es casual, el año pasado se repitió el número de equipos españoles clasificados con el agravante comparativo de que ningún equipo inglés logró la clasificación.

Diego Coste máscara

A los que dicen que la Liga está devaluada les aconsejo que miren el partido de Las Palmas-Real Madrid, es el claro ejemplo de como equipos de bajo presupuesto pueden poner en aprietos a grandes equipos con jugadores desmotivados, con pasotismo sobre el césped y un entrenador que empieza a sentirse más marioneta presidencial que el mesías de los banquillos que nos intentaban vender desde la directiva madridista.