En estas fechas navideñas en las que el fútbol patrio se para, no como en Reino Unido, se ha convertido en tradición rellenar ese hueco con las selecciones autonómicas. Y es que desde hace décadas, el parón invernal se aprovecha por las federaciones regionales para fijar sus encuentros, imposibles de celebrar con el asfixiante calendario actual. Esto supone un placer para los futboleros más acérrimos, que por un lado acaban con su sequía balompédica y por otro, ya que se trata de partidos exóticos con combinados creados ex profeso para la cita. Poder ver compartiendo camiseta a rivales declarados en la competición liguera, o a jugadores de diferentes divisiones. Aunque el espectáculo está en horas bajas.

Porque a finales de los 90 y principios de los 2000, la practica se asentó en las navidades como si de una nueva tradición se tratara. La bonanza económica animó a federaciones con tan poco bagaje como la canaria, la madrileña o la riojana, que entre otras, se subieron al carro que descollara catalanes y vascos. Los jugadores empezaban a concienciarse en reservar un día de sus vacaciones para defender los colores de su comunidad.

Y es que sin jugadores no hay partidos, y es difícil contar con futbolistas que tras 60 partidos de competición quieran ejercer su profesión en uno de sus periodos de asueto. Excusa manida hoy en día, toda vez que el boom ha quedado neutralizado por la falta de fondos en las federaciones y la indiferencia de las televisiones.

La selección vasca acumula más de 30 años de historia.

Quizás, este ocaso se deba a la politización de los encuentros. Ya que no es difícil entender que las selecciones más fieles, mediáticas y organizadas sean las del País Vasco y Cataluña. Sus eternas reivindicaciones de reconocimiento para competir internacionalmente, ligadas a su independentismo, y su experiencia acumulada, las convierte en los combinados más significativos de España.

Sobre todo, Cataluña, que envuelve sus partidos de una propaganda adornada por el apoyo de figuras de este deporte. Sin ir más lejos, este año el foco se centraba en Xavi, que volvía a jugar en España ante una Túnez que se impuso en los penaltis ayer. Aunque quizás lo más relevante fue el estadio en el que se jugaba, Montilivi, muy lejos de los enormes Montjuic o Camp Nou, y además en Girona. Otro síntoma de caída.

Pero no sólo en Cataluña servirá el partido de la autonómica para homenajear a un futbolista retirado de la élite. En Andalucía, incapaz de celebrar un partido de sus selección desde hace años, se han servido del reconocimiento a Carlos Marchena y del contexto del Champions for Life para resucitar a la verdiblanca. Hoy a las 19:00 podremos ver a los andaluces liderados por Joaquín, Sergio Rico o Reyes ante un variopinto combinado de la Liga manejado por Pantic y Morientes.

Un encuentro solidario en beneficio de UNICEF. Y la semana acabará con el encuentro Euskadi-Túnez, que nos mostrará mañana a una potente selección con internacionales como Aduriz o Íñigo Martínez, este sí, en San Mamés. En definitiva, sólo nos quedan dos selecciones realmente activas, Euskadi y Cataluña, y por motivos extradeportivos, que no se corresponden en nada con el atractivo que hace años tenían estas citas.

Sobre El Autor

Director del Podcast "Desde la Medular" y Redactor

Un todoterreno de la comunicación: radio, prensa, community manager, cortometrajes, guionista… Si falta algo no os preocupéis, aprendo rápido. El deporte rey es mi pasión, sobre todo si se trata de partidos rebuscados, Zimbawe-Swazilandia, etc.

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