Lo que le ha pasado al Girona FC en la última semana, ha debido ser tan doloroso para todos los que siguen y trabajan en el club, que no me lo quiero ni imaginar. Han tirado por la borda una temporada sobresaliente por dos ratos nefastos.

Vayamos por parte. Primero habría que decir que ha sido insólito quedarse fuera de los puestos de ascenso directo tras haber conseguido 82 puntos. Ha sido la primera vez que ocurre tal circunstancia. Lo segundo que habría que reseñar es que no hay más culpables que el propio Girona FC. Dependían de ellos mismos y no aprovecharon la ocasión. Tuvieron el ascenso en la mano y el Lugo SD le empató en el minuto 92 en la última jornada del campeonato. Intentar escudarse en una supuesta prima a los gallegos o en que el Real Betis y el Sporting de Gijón pactaron la victoria del conjunto asturiano por más de dos goles, es buscar excusas banales y un consuelo estéril.

Cierto es que el equipo bético jugó a medio gas, sin la intensidad y la contundencia que le ha puesto a la mayoría de los partidos disputados. Pero es perfectamente comprensible. Tras una temporada dura, difícil y con un desgaste físico y mental brutal, es lógico que la relajación y el despiste aparezcan cuando el objetivo se ha cumplido. A eso hay que añadirle que los jugadores optaran por no arriesgar demasiado, para evitar lesiones que hipotecaran su futuro.

Y con respecto a la extra motivación del Lugo SD, pienso que no es comparable con la que pudieran tener lo futbolistas del conjunto catalán por ascender. El equipo gallego visitó el Villamarín cuatro jornadas antes de hacerlo a Girona. Corrió y presionó muchísimo, también sin jugarse nada, pero enfrente se encontró a un Betis súper motivado porque veía el retorno a Primera muy cerca. El resultado fue de 5-1. Con esto quiero decir que para exigir que otros equipos “ayuden”, lo primero que hay que hacer es cumplir con tu parte, hacer los deberes propuestos. Y eso el Girona no lo ha hecho.

Lo que me es imposible de comprender y asimilar es lo que ocurrió el pasado domingo. Tras el palo de la última jornada, los de Machín se recuperaron de maravilla. El 0-3 de Zaragoza es la prueba de esta recuperación. Por eso no logro entender lo que pasó en Montilivi. Desperdiciar la enorme renta de la ida es un lujo del que, mucho me temo, va a tardar bastante tiempo en recuperarse la entidad catalana.

No se como quedará el proyecto que se vislumbraba en el futuro más inmediato del Girona FC. Supongo que la idea era para llevarla a cabo en Primera. Jaume Roures (Presidente de MEDIAPRO) y un hermano de Pep Guardiola han adquirido acciones del equipo gerundense. Se habla de un acuerdo de colaboración con el Manchester City, pero tras el decepcionante final de temporada, supongo que será una incógnita ese proyecto o, al menos, la dimensión del mismo.

Quizá algún día el fútbol le devuelva al Girona FC todo lo que le ha quitado en la última semana. Pero vuelvo a insistir: los principales y verdaderos responsables y culpables de todo lo que ha pasado han sido los jugadores y el cuerpo técnico del club catalán.

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