Soy consciente de que en nuestro país, hablar de Rusia y fútbol puede producir aún infaustos recuerdos en la memoria del aficionado patrio. Todos recordamos cómo hace sólo tres meses, la España de la polémica caía eliminada bajo el yugo de una selección anfitriona a la que muchos subestimaron. Mucho se habló del amoníaco que respiraban aunque lo que más pesara fuese el aliento de su gente. Pero hoy no me toca hablar del último fracaso de la roja, hoy prefiero dedicar a estas líneas a una debacle mayor. Una catástrofe deportiva de magnitudes inéditas con un solo culpable, el maldito dinero.

Una historia efímera, porque sólo los futboleros más internacionales podrán recordar el nombre de un equipo cuya trayectoria se limita a escasos cinco años. Hablo del FC Tosno y su curioso devenir en este fútbol mercantilizado. Fundado en 2013 de la mano de uno de esos grupos inversores que han cambiado la cara al deporte rey, surgía como contrapunto para el poderoso Zenit de San Petersburgo. Concretamente en la ciudad homónima situada a escasos 53 kilómetros de la antigua capital de invierno para los zares. El proyecto de Fort Group, los artífices del embrión, era, por tanto, bastante ambicioso si tenemos en cuenta el potencial de los celestes.

Como era de esperar, el mecenazgo de estos inversores no se limitaba al noble espíritu deportivo, sino que el capital también apuntaba a operaciones urbanísticas de alto calado, estadio incluido. Salido de la unión de dos equipos amateurs, el Tosno empezó desenvolviéndose en la tercera división rusa. La ambición cortoplacista de sus mandatarios le hizo encadenar dos ascensos en sólo cuatro años. Tras pasar por su banquillo un auténtico carrusel de entrenadores, fue el ucraniano Dmytro Parfenov quien logró llevar a los blanquinegros hasta la élite.

Tosno Copa

El FC Tosno ganó la última edición de Copa

La fugacidad de esta escalada casi sin precedentes iba provocando una cimentación económica tremendamente inestable. De hecho, una de las primeras cuestiones que se descartó fue la ejecución del nuevo estadio a corto plazo. No obstante, jugar en el legendario Petrovsky Stadium de la capital constituía todo un honor para el club. Mientras, la plantilla empezaba a acoger a algunas estrellas veteranas atraídas por el lustre del proyecto. El primero en llegar fue el delantero internacional ucraniano Artem Milevsky. Aunque no fue hasta el año siguiente, ya en la Premier rusa de 2017-18, cuando el Tosno pudo contar con dos clásicos de la selección imperial. Aunque de vuelta, la afición pudo disfrutar del interior derecho Bystrov y sobre todo, del exfulham Pavel Pogrebniak, al que muchos recordarán.

Con ellos haciendo vestuario y jugadores como Rocha o Fernandinho, el Tosno consiguió la gesta de ganar el título de Copa tras sólo cinco años de historia. La victoria ante el desconocido (y segunda) Avangard Kursk supuso la cima de un club que desde ahí no pararía de caer. Empezando por los salarios, que allá por Febrero empezaron a no ser percibidos por los futbolistas. De ahí a la UEFA, que no otorgó la licencia pertinente por tal motivo al club para competir en Europa League pese a haberla ganado en el campo. Por último, ya en mayo, el equipo se veía tan afectado por lo extradeportivo que no pudo mantener la categoría. Demasiados problemas para tan poco poso. 

Jugadores Tosno

Los jugadores del Tosno llevaban meses sin cobrar

La Federación Rusa los conminó a jugar en tercera por la falta de solvencia económica y de ahí a la disolución sólo transcurrieron tres meses. Así moría, en plena celebración del mundial, un club al que el vértigo le costó muy caro. ¿Fue fruto de la mala planificación o es un ejemplo más del poder que posee el dinero en el fútbol? ¿Hay otra manera de llegar a la élite con un club de pueblo, o por lo menos, en tan poco tiempo? ¿Alguien recordará al FC Tosno?

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