Llegamos a la última y emocionante jornada de Liga con el F.C Barcelona y el Real Madrid separados por un punto y ya se llenan las portadas y avances de tertulias deportivas de las famosas palabras “honradez en el fútbol”. Se le pide al Granada que, a pesar de estar ya salvado, haga la machada en su casa y derrote al equipo culé para que pueda servir en bandeja el título al equipo madridista.

En una jornada en la que el Atlético se ahogó en su ansia de llegar con posibilidades de campeonar a la última jornada, el Real Madrid venció con muchísima polémica al Valencia. Fue un triunfo soso, basado en un gol en clarísimo fuera de juego y una expulsión absurda. A pesar de las quejas durante la temporada del equipo madridista, lo cierto es que los equipos de la cabeza de la tabla no se pueden nunca quejar de arbitraje, puesto que en el cómputo global siempre son los más beneficiados.

La honradez es algo que se le debe presuponer a los equipos ya que siempre se deben a sus aficionados y a su espíritu deportivo. El ejemplo más reciente lo tenemos en el Levante, equipo ya descendido que intentó ganarle, y lo consiguió, a un magnífico Atlético de Madrid. La honradez del equipo no es cobrar primas, es esforzarse hasta el último momento por intentar ganar en el duelo futbolístico con la pelota de por medio.

Claman los medios de comunicación de la capital por la honradez del equipo granadino. Parece ser que si no ganan es que no lo han dado todo, que no desean que el Madrid gane esta Liga, que han defraudado al fútbol. Se olvidan sin embargo de que el campeonato liguero es el campeonato de la regularidad, te enfrentas con todos los equipos, al igual que el resto de tus contendientes, no dependes de la suerte con las bolas como en Champions o Copa del Rey, competiciones que puedes ganar sin enfrentarte a los mejores equipos del continente hasta la final.

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Los mismos medios madrileños no han escrito ni una sola palabra sobre la honradez del Manchester City, incapaz de esforzarse por conseguir un gol en las semifinales europeas. Los mismos medios que hoy claman honradez ayer criticaban al guardameta de la Real Sociedad por subir a rematar un córner en el último instante del partido que les enfrentaba contra las huestes de Zidane, cuando la respuesta más lógica la dio el mismo protagonista “no me gusta perder a nada”. Es así de sencillo, el deportista de élite es competitivo por naturaleza, le gusta probarse contra otros rivales y salir vencedor.

Por tanto, dejémonos de maletines y de poner en duda la honradez del Granada o del Deportivo, que seguro que a pesar de tener un entrenador de histórico pasado madridista lo dará todo por ganar, y dejemos que la pelota ponga a cada equipo en el sitio final que la regularidad liguera le va a otorgar.

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