Dentro de unas décadas contará una leyenda que cerca de 10.000 centuriones se unieron un verano en Castellón para salvar a un histórico del fútbol español, el CD Castellón. Esta entidad casi centenaria se ha asomado al oscuro precipicio hasta hace unos meses, pero ahora, mira el futuro con una tremenda ilusión que se ha generado en esta ciudad tan futbolera.

En TresCuatroTres hemos podido conversar con Frank Castelló, entrenador y gestor en el área deportiva del club. El técnico nos ha detallado la actual situación de la entidad, él mejor que nadie puede explicarla. Castelló era entrenador del club el curso pasado hasta que la directiva lo echó, no por malos resultados (el equipo era el segundo en la tabla), lo expulsaron por “motivos disciplinarios”.

Frank Castelló entrenador del CD Castellón

Frank Castelló, actual entrenador del CD Castellón

Este profesional de Bocairent (población de la provincia castellonense) tuvo la temporada anterior que dirigir a una plantilla que sufría meses sin cobrar, la cual trabajaba en instalaciones en condiciones pésimas, viajando a los partidos fuera de casa en sus propios vehículos, a la que le prometían soluciones fantasma y de la que fueron despedidos por “motivos disciplinarios” tres jugadores del primer equipo.

Entonces, hace solo un año, el CD Castellón (equipo que ha llegado a jugar en Primera División, y que hace una década peleaba por regresar a ella en Segunda A)  vivía cada día con el agua al cuello. David Cruz, el anterior presidente, no hacía frente a los pagos diarios de la entidad que llegó a adeudar entorno a los 3 o 4 millones de euros según publicaba la prensa. Pero como dice una metáfora de Joaquín Sabina “la nube negra” se esfumó.

El 12 de junio pasado, después de meses donde parecía que la venta del club no se produciría nunca, y con ella la salvación de la institución, llegó ese cambio de poderes. Esa fecha ya imborrable para el CD Castellón, un grupo empresarial de la provincia llamado Capital Albinegro adquirió los derechos de gestión. Esa nueva directiva la lideraron Pablo Hernández y Ángel Dealbert, dos de los futbolistas más importantes salidos del club en los últimos años y que han llegado a jugar en el Valencia CF entre otros equipos. Además de Jordi Bruixola, quien fuese portavoz del Consejo del Valencia CF durante años, y Director de Comunicación del Real Zaragoza en otra época, ahora de Director General, y el empresario Vicente Montesinos de Presidente.

Pero lo más impresionante de esta historia que os cuento es la locura, no hay otro termino que la pueda calificar mejor, que se está viviendo en la grada de Castalia, el estadio del CD Castellón. Casi 10.000 personas se han abonado para ver a su equipo jugar en Tercera División este curso. Durante la campaña de abonos la nueva dirección de la entidad pidió la ayuda de “centuriones” que quisieran alistarse a este nuevo proyecto para volver a aupar al club al fútbol profesional. “Se nos han terminado los adjetivos calificativos para la afición, estamos contentos y orgullosos de ella, cuando salimos al campo y vemos la cantidad de gente que nos apoya, en casa y fuera, nos emociona y esperamos no defraudarles” comenta el entrenador Frank Castelló.

Mucho ha cambiado el club en pocos meses. En la grada, ahora llenas y con un estado visible de las instalaciones mucho más decentes que antes, y en el césped, en el día a día. El técnico explica que la situación del club actual “no tiene nada que ver con la anterior, independientemente de que se arrastren deudas, ahora podemos entrenar de vez en cuando en Castalia, el estado del césped es casi perfecto, y esto nos ayuda”.

Castelló también ha actuado como Director Deportivo este verano gestionando él la elaboración de la plantilla y ha notado que los futbolistas que interesaban “al tener ahora una situación económica más saneada es más fácil que los jugadores se decanten por venir”, y resalta que han venido futbolistas “por menos dinero que les daban en otros clubs pero que han creído mucho en este proyecto ilusionante”.

Ángel Dealbert presentación con el CD Castellón

Ángel Dealbert jugará esta temporada en el club de su vida, el CD Castellón

La palabra clave es esa: ilusión. “Queremos que la grada se identifique con el juego, vamos a intentar ser dominadores del juego, y a partir de ahí generar ocasiones y materializarlas”, señala el entrenador sobre su estilo. El objetivo está claro, que el CD Castellón regrese cuanto antes donde debe estar, en el fútbol profesional. “Es una locura hablar de ascenso en Septiembre, pero está claro que vamos a trabajar por estar lo más arriba posible, y si se puede ser mejor primero que segundo para disputar la promoción” matiza el técnico. El inicio de esta temporada ha sido un poco irregular tras los primeros 5 partidos, con dos victorias, dos empates y una derrota, pero como bien señala el entrenador aún estamos en el primer mes de competición.

Y si le faltaba una guinda al pastel esa era Ángel Dealbert. Defensa criado en el Castellón, que jugó en el Valencia de Emery tres temporadas, luego en el Kuban Kransodar ruso, un breve paso por el Bani Yas en Emiratos Árabes y en el Lugo en Segunda hasta regresar a casa. “Estamos hablando de un deportista de Champions en Tercera, esto demuestra su humildad y su clara intención de ayudar al Castellón, esperamos sacarle todo el rendimiento deportivo y que también ayude con su experiencia a los compañeros” señala su entrenador Frank Castelló.

100 días se cumplen esta semana del cambio institucional del CD Castellón. Atrás quedaron las nubes y ahora un sol radiante ilumina Castalia, un estadio lleno de centuriones dispuestos a dejarse el alma para volver a ver a su equipo entre los mejores clubes de España, como así lo argumenta su historia.

Sobre El Autor

El balón es mi mejor amigo (como dirían Oliver y Benji), y la comunicación es mi pasión. Soy periodista y cuento con experiencia en diversos medios de comunicación en España y Reino Unido (Cadena Ser, CNTimesLive…). Durante varios años he seguido el día a día de la actualidad del Valencia CF, Levante UD, y Valencia Basket. Los estadios son mis templos, y el fútbol mi religión.

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