En estos últimos días en los que la barbarie ha asolado la vida de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, es difícil ponerse a escribir sobre “la cosa más importante de las menos importantes”. Pero la vida sigue, tan cierto como que la Liga ya ha comenzado este fin de semana. El seguidor culé ha asistido en una semana a una impotencia vital, por el despiadado atentado, y futbolística, por el triste peregrinar del equipo por la Supercopa.

Me gustaría ser optimista, alguno de mis compañeros culés lo es, otros más pesimistas, pero no puedo más que rendirme a la evidencia. En estos tiempos es mucho mejor leer la etiqueta de cualquier producto de cosmética que un periódico deportivo. A finales de la temporada pasada parecía que todos los males del equipo estaban detectados y en vías de ser solucionados. La regeneración pasaba por cambiar al timonel del barco blaugrana, el auténtico culpable para algunos entre los que no me incluyo, Luis Enrique Martínez. Se hizo, se trajo a un entrenador de renombre, Ernesto Valverde.

No tengo nada que objetar, me parece que el bueno de Ernesto bastante ha aguantado, es cierto que se equivocó en su planteamiento contra el Madrid, grandísimo equipo con la mejor plantilla del fútbol mundial, pero también es cierto que para eso lo fichamos. Fichamos a Valverde por sus conocimientos futbolísticos, por su capacidad demostrada para gestionar diferentes plantillas y sacar el rendimiento óptimo a todos los jugadores, para que removiese los arcaicos sistemas culés, pero también es cierto que Ernesto no esperaba encontrarse a estas alturas con una plantilla peor que la que terminó la temporada pasada.

Se acabó la temporada con las ideas supuestamente claras. A nivel de la plantilla, confeccionada a medida y gusto del tridente ofensivo, hacía falta un lateral derecho y un centrocampista fantasioso. Se daba ya por hecha la llegada de Bellerín, menos mal que alguna mente lúcida versionó al lenguaje culé la frase atribuida a Quinto Servilio Cepión de “Roma no paga a traidores“, y el caso Cesc no se volvió a repetir. En su lugar llegó Nelson Semedo, crucificado futbolísticamente antes de aterrizar.

En cuanto al medio de toque se dio por hecha la llegada de Marco Verratti, tan gran jugador como grande fue la mentira de su fichaje. Verratti nunca estuvo cerca de fichar por el Barça, fue una gran falacia que nos mantuvo despistados mientras, por la puerta de atrás, el jeque se llevaba a Neymar. Habrá quien diga que la culpa no es de la directiva, que poco podía hacer si se pagaba la cláusula. Para mí, desgraciadamente, la culpa es de ellos. Las cláusulas de los jugadores del Barça son irrisorias, y los culpables de no saber el precio de mercado son ellos, a Florentino Pérez eso no le pasa ¿por qué a ellos sí?

Ya que menciono a la directiva culé todavía estoy esperando que contesten una serie de preguntas. Sin entrar a valorar el perfil de Paulinho, aunque 40 millones por un jugador de 29 años es una estafa en toda regla, si esa era la cantidad a pagar hace un mes y medio y dijimos que no, ¿por qué ahora sí? ¿Para qué queremos directivos que negocien con los chinos, si para ir y pagar la cláusula no hace falta saber nada de fútbol ? Vale que les pillaron con el carrito del helado con lo de Neymar  pero ¿qué jugadores tenían previsto fichar de no haberse ido el brasileño buscando ser el diario protagonista de las portadas francesas? ¿Qué ha hecho la secretaría técnica durante estos meses antes del período de fichajes? ¿Por qué no están ya aquí los fichajes que pidió Valverde? ¿No va a dimitir Robert Fernández por su ineptitud?

El problema no es ya solo lo de este año, son los fichajes del año pasado, de los cuales solo se salva Umtiti, el resto, salvo Denis que me parece un jugador con el que tener un año de paciencia porque calidad tiene a raudales, han sido un fiasco millonario, pero no dimite nadie, aunque el primero que debería dimitir es Josep María Bartomeu ¡basta ya de engañar al socio y estafar al seguidor culé, este presidente es indigno de la entidad que dirige! No sé a qué espera el soci culé

Siguiendo con la secretaría técnica me surgen las dudas sobre sus ganas de trabajar ¿Cuándo pensamos vender jugadores para equilibrar la plantilla y obtener dinero? Adivino que el 31 de agosto les daremos la carta de libertad a Munir, Vermaelen, Samper y Arda.

Por último un halo de esperanza al seguidor culé. Estamos mal, pero no hay que olvidar que este equipo nos ha dado mucho, tiene jugadores muy comprometidos con el club que no han batallado por última vez (Mascherano, Piqué, Busquets, Iniesta), al mejor jugador del mundo (Lionel Messi), al mejor delantero centro del mundo (Luis Suárez) y a jugadores que han dado un paso adelante en estos tiempos (Denis Suárez, Sergi Roberto). De los fichajes realizados hasta ahora no pienso que Semedo sea “un Douglas”, creo que está en su etapa de adaptación al club y su rendimiento es notable; el mejor jugador de las categoría inferiores en la última década, Gerard Deulofeu, tras estar perdido en su carrera ha vuelto mucho más completo y Paulinho sorprenderá a más de uno con su nivel.

¿Quién vendrá ahora? Pues espero que venga Seri al cual no he visto jugar pero si el mejor jugador español de la historia, Xavi Hernández, lo bendice yo no tengo nada más que opinar. Conforme Seri entre por la puerta si es posible que se vayan Rafinha (gran jugador de cristal) y André Gomes (su indolencia es un insulto para este club). En cuanto a Coutinho y Dembelé creo que el segundo es más necesario que el primero, pero con esta directiva insultantemente apática e inoperante lo mismo acabamos fichando a Di María. Paciencia y que el balón dictamine nuestra suerte…

Sobre El Autor

Redactor

Nacido en Cieza y amante del buen fútbol. Las sinapsis blaugranas se suceden cada Domingo. No hay nadie como el ‛10‛ de Rosario.

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