Hay quien dice que el fútbol es pegarle patadas a un balón, jugando 11 contra once e intentando meter la bola en una portería, otros dicen que es una cuestión de vida o muerte, nada más lejos de la realidad a pesar del clima pasional que le rodea, pero lo que sí parece que influye mucho en el juego es la inercia.

El Madrid de Rafael Benítez era un equipo a la deriva, ganaba más o menos cómodamente la mayor parte de los partidos, pero no enamoraba a la parroquia merengue. El hastío se implantó entre los aficionados madridistas, que silbaban a su equipo aunque fuese ganando por goleada. Que quita a Benzema pitada para Rafael, no juega James y la grada mostraba su descontento, nos echan de la Copa y culpamos al entrenador, poco faltó por culpabilizarlo de los errores judiciales de Benzema.

Llegó el cambio de entrenador y con Zidane parece que el Madrid es otro equipo, ha marcado diez goles en dos partidos, los mismos que le marcó al Rayo en un solo encuentro, y el equipo según todos los medios de comunicación es otro, sigue sin jugar James pero no pasa absolutamente nada, tanto los jugadores, como los seguidores del equipo mayoritariamente seguido en la capital corroboran que con Zinedine Zidane la inercia es positiva.

Luis Suárez gol Madrid

El acérrimo enemigo deportivo del equipo merengue, el FC Barcelona, no se libra de esa inercia que afecta al fútbol. Hace un año por estas fechas no teníamos director deportivo, Messi estaba peleado con Luis Enrique, íbamos abocados a un cambio de la directiva en el período estival, sancionados por la UEFA, de escándalo en escándalo,…De repente, un partido contra el Atlético de Madrid, buen juego del equipo, la grada dejó de mirar al palco ensimismada por el buen juego del equipo comandado por su espectacular tridente y lo que antes era gris se tornó de color de rosa. La sanción de la UEFA, la ausencia de director deportivo, los fracasos en los fichajes seguían estando ahí pero nadie parecía darse cuenta entusiasmados como estaban por la buena inercia del equipo.

Esta inercia no solo afecta a los equipos también a los jugadores. El ejemplo más flagrante lo hemos tenido este fin de semana. Luis Suárez, un depredador del área por excelencia llevaba 16 días sin saber lo que era perforar las mallas del equipo contrario. Contra el Espanyol, sumergido en la polémica barriobajera, fue incapaz de marcar goles que para un jugador de su equipo se suponían muy fáciles, ayer contra el Athletic ocurrió lo mismo al inicio del partido, fallaba pases muy fáciles, disparos al anfiteatro, reproches a sus compañeros, lamentos…Hasta que Neymar filtró un pase entre la tupida defensa del equipo bilbaíno y Luis Suárez vio la luz, se relajó y todo lo que intentó a partir de entonces le salió, acabando el partido con tres balas en su revólver de pichichi.

La misma inercia sacude a los Comités de Competición, capaces de sancionar con dos partidos supuestas palabras malsonantes proferidas por jugadores estigmatizados, pero solo con uno insultos proferidos delante del árbitro de la contienda y documentados por las cámaras de televisión y con ninguno agresiones injustificadas porque no están reflejadas en el acta, aunque habrá quien piense que todo depende de la blancura de la camiseta del agresor.

Lo que empieza ya a ser más que una inercia una corriente injustificable es lo de los medios de comunicación. Los mismos que juzgaron y castigaron al equipo blaugrana, postrándose y admirando los criterios de la FIFA para sancionar a la entidad culé por el supuesto tráfico de menores en el ámbito futbolístico, defienden el modelo de gestión del equipo de Chamartín al recibir la misma sanción, basándose en el anquilosado argumento de una institución bajo la sospecha de la corrupción.

De la buena gestión del equipo colchonero, también sancionado, he oído menos. Aquellos que querían cargarse a Chendo por la sanción en la Copa del Rey ahora justifican su presencia porque si no su admirado Zidane, yo lo admiré como futbolista y me queda por ver sus capacidades como entrenador, no podría tener un segundo entrenador sin título y lo de Ronaldo ayer no fue una agresión, sino una patadita, sin embargo Luis Suárez es un pseudocriminal, Neymar un piscinero provocador y Messi no soporta que lo cosan a faltas y pone malas caras.

De igual manera el Athletic ayer fue perjudicado por una norma, el doble castigo de penalti y expulsión, que no es nueva, y que no hay que esperar a jugar contra el Barça para cambiarla. En aras del espectáculo, me tocaba hablar del partido de ayer pero por esta absurda norma no hubo partido, que la quiten ya.

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