Asiste el aficionado culé a un intenso debate, fruto del parón por las selecciones, sobre la idoneidad de Ter Stegen como guardavallas blaugrana. Es cierto que el púber alemán da una imagen de superioridad poco acorde con la inexperiencia que se le presupone. El portero alemán va sobrado de condiciones físicas y técnicas, hay pocos porteros, por no decir ninguno que atesoren esa calidad en la salida de balón que posee el actual dueño de la portería blaugrana.

Barcelona once Sampdoria

Una foto que nunca olvidará el barcelonismo: 20 de mayo de 1992, Estadio de Wembley. El Barça posa antes de la final que cambiará su sino en la Copa de Europa. Arriba: Zubizarreta, Nando, Salinas, Koeman, Laudrup, Stoichkov y Eusebio. Abajo: Bakero, Ferrer, Guardiola y Juan Carlos

El famoso entorno, que decía Johan, es experto en crucificar buenos proyectos de porteros así como guardametas ya consolidados desde que el holandés decidiese que la vida futbolística de Andoni Zubizarreta había llegado a su fin. Sí, jóvenes lectores, el vilipendiado secretario técnico del Barça fue uno de los porteros más regulares bajo la meta blaugrana, aunque su última etapa fuese de infausto recuerdo.

Para suceder al bueno de Andoni se apostó por el nuevo seleccionador español, Julen Lopetegui junto con dos porteros que procedían de la cantera, Carlos Busquets (padre del genial centrocampista) y Mariano Angoy. Ni uno ni los otros tenían el mínimo nivel para cumplir con tan gloriosa función. Sin embargo, el tozudo holandés dejó el club sin variar esta terna de porteros, de ahí su catastrófica etapa final en el equipo blaugrana.

Al cambio de entrenador, de la naranja mecánica pasamos al descontrol británico de Robson, se le añadió la apuesta por un valor consolidado bajo los palos. Vítor Baía llegó con la vitola de ser uno de los mejores porteros del mundo en la mejor edad, 27 años, para marcar una época. Tan grandes fueron las expectativas como enorme fue su fracaso, sin capacidad para sobreponerse al, en ocasiones injusto, dictamen del seguidor culé.

No tardó mucho Robson en apostar por un fichaje tan desconocido como seguro. Ruud Hesp fue un portero bastante regular, aunque no salvase muchos puntos no hizo que el equipo culé perdiese alguno, y se convirtió en el ocupante de la portería blaugrana durante el período de transición hasta la llegada de uno de los guardametas de la cantera que mayor expectativas había creado, Víctor Valdés.

Víctor Valdés FC Barcelona

Desde la aparición de Víctor hasta su consolidación definitiva, fueron muchos los porteros que sucumbieron a la presión de la portería. Arnau, Pepe Reina (ahora en la selección), Dutruel, Bonano y el fallecido Robert Enke dieron muchas tardes de suspiros y pocas de gloria.

No fue hasta la llegada de Frank Rijkaard cuando Valdés se asentó de forma definitiva. A su consolidación ayudó igualmente la pésima competencia del incomprendido fichaje de Rustu y un desnivelado Albert Jorquera. Durante varias temporadas Víctor alternó grandes paradas con cantadas impresionantes, los aficionados nos llevábamos las manos a la cabeza por sus clamorosos fallos, sin embargo no fue hasta la final de París del 2006, cuando se consagró como el escogido por la afición blaugrana.

La renuncia a seguir formando parte de la entidad blaugrana, por parte de Valdés, sumió en una total desesperación a la parroquia culé. Su puesto fue cubierto, momentáneamente durante su período de lesión por el musical José Manuel Pinto, hasta que Andoni se decidió por Marc-André Ter Stegen, portero casi juvenil del Borussia Mönchengladbach, al que Luis Enrique no se decidió a dar la alternativa. Para competir con él el club fichó al veterano Claudio Bravo. Durante dos años la alternancia en las competiciones de ambos ha proporcionado grandes réditos al club, pero este año la convivencia se hacía ya insostenible.

Ter Stegen

El club, de manera sabia bajo mi punto de vista, optó por mantener a Ter Stegen, un portero con mucho más futuro que Claudio. El alemán realiza un juego, como se demostró contra el Athletic de Bilbao, perfectamente amoldado a lo que necesita el equipo. Su juego combinativo y preciso pase en largo hacen que sea muy difícil presionar arriba al equipo azulgrana.

Es cierto que Marc-André cometerá fallos, como todos los grandes porteros, para aquellos que añoran a Claudio Bravo que revisen su partido de este fin de semana. Lo que es igualmente cierto es que, si realmente queremos acabar con la presión en la portería,Ter Stegen tiene todas las cualidades para ocupar ese puesto, solo hay que darle confianza e ir limando esos pequeños detalles que hacen que cometa ciertos riesgos innecesarios.

Sobre El Autor

Redactor

Nacido en Cieza y amante del buen fútbol. Las sinapsis blaugranas se suceden cada Domingo. No hay nadie como el ‛10‛ de Rosario.

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