La jornada comenzó con un Barsa que anduvo jugando con fuego hasta que Messi se vistió de mejor jugador de todos los tiempos y dio la victoria al conjunto blaugrana. Tras el partido, servidor se quedó con la duda de si la lamentable imagen mostrada fue debido al despropósito del horario, jugando el sábado a las 16h habiendo tenido partido de Copa el mismo miércoles a las 21:30 o por la alineación de un Luis Enrique que priorizó las rotaciones a un rival como el Málaga que ya había dado sobradas muestras de haberle tomado la medida.

Los equipos se hacen desde la defensa, y la retaguardia del Barcelona contaba con jugadores como Vermaelen que apenas tiene ritmo y exjugadores como Adriano que suponía más un peligro para su equipo que para el contrario. Afortunadamente, se consiguieron los tres puntos y lo que es más importante, la jornada acabó siendo redonda.

Lo fue porque el Atlético se aferró al cerocerismo siendo incapaz de marcar a un Sevilla con 10 que daba muestras de inferioridad. El problema del equipo del Cholo Simeone está en la delantera o lo que es lo mismo, en el monopolio de Griezmann. Jackson sigue perdido, Vietto no termina de arrancar y Torres busca una renovación más con el sentimiento que por su rendimiento futbolístico.

Y el último acto lo protagonizó un Madrid con nueva cara pero viejos hábitos. Salió a verlas venir ante un magnífico Real Betis, se vio por debajo en el marcador y ya fue un remar en contra durante todo el encuentro apostando a la heroica en los últimos minutos.

Conclusión, la Liga puede estar medio liquidada si el Barcelona gana al Atlético la semana que viene y su encuentro pendiente contra el Sporting de Gijón, y no solo por la diferencia de puntos sino porque sus perseguidores insisten en dejarle marchar.

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