Lo que hace nada eran 4 puntos por delante se han tornado, en tan solo dos partidos, en 1 por detrás. El Madrid ha dilapidado su ventaja por méritos propios y el Barsa, esta vez sí, ha aprovechado el regalo.

Ancelotti tiene el mismo “problema” que Luis Enrique, y es que sus alineaciones empiezan con tres fijos, los tres fenómenos y los tres delanteros. Sin embargo, en el caso del técnico italiano las comillas prácticamente desaparecen. La razón básicamente está en que ni Cristiano Ronaldo ni, sobre todo, Gareth Bale aportan en defensa lo que Messi y en mayor medida Luis Suárez.

La mejor versión del R.Madrid se dio cuando jugaba con un 4-4-2 siendo Benzema un falso mediocampista más aprovechando la capacidad de asociación del francés. Delante, Ronaldo y Bale hacían cada uno la guerra por su cuenta. Este sistema dio grandes resultados, con un Toni Kroos excelso y un Luka Modric organizador. Ahora, la situación ha cambiado drásticamente, ya sea por cuestiones ajenas (la lesión del croata y james) como por la falta de previsión (el alemán está literalmente fundido).

A esto se une una plantilla deficiente en el medio campo con jugadores que no aportan nada y parches invernales que pasan desapercibidos, junto con la escasa reacción desde el banquillo con los mismos cambios realizados de manera sistemática.

Sin embargo, esto no es ni mucho menos excusa para un equipo como el R.Madrid. Como ejemplo, el mismo partido de ayer frente al Athletic de Bilbao que pese a las bajas de San José, Laporte e Iturraspe apenas notó su ausencia y es que ante todo son eso, un equipo. Cosa que el conjunto blanco a día de hoy no puede decir.

Posteriormente llegó el turno del F.C.Barcelona quien ante un Rayo por momento suicida pero con una personalidad magnífica, tardó mucho más de lo normal, sobre todo teniendo en cuenta las ocasiones, en dar por finiquitado un partido que en circunstancias normales hubiera durado media hora.

El Barsa no jugó ni mucho menos bien, teniendo por momentos la posesión (uno de los estigmas que terminaron por liquidar al bueno del Tata Martino) un exiguo 56% a 44% a favor de los culés. Es de alabar la manera en la que juega el Rayo. Como dijo Roberto Trashorras “dejadnos elegir la manera en la que perdemos”. El equipo de Paco Jémez rechaza montar el autobús y propone un partido de tú a tú sin mirar el carnet del rival.

La segunda parte fue una sangría, sobre todo tras la expulsión de Tito. Los goles fueron cayendo uno tras otro con un Messi que se empeño en alcanzar a Cristiano en el pichichi y un Suárez que ahora sí se puede decir, en cuanto a capacidad goleadora, que es el delantero centro que se esperaba.

Ganó el Barsa, pinchó el Madrid y esta noche Atlético y Valencia tienen la oportunidad de volver a reengancharse a una Liga que ahora sí, está de lo más emocionante.

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