Hoy es Navidad. Como cada año, niños, y no tan niños, escriben sus cartas a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Y en el fútbol, Melchor, Gaspar o Baltasar se disfrazan de secretarios técnicos. Porque como es sabido por todos, en estas fechas, sólo unos pocos en el mundo del balón tienen la fortuna de poder tomarse los mantecados tranquilos. Y ese fichaje buscado, puede ser un regalo que aporte tranquilidad al resto de temporada. Además, para la mayoría de los jugadores, la Navidad es un punto de inflexión que te puede acabar obligando a hacer las maletas.

Y todo sin haber disputado aún la mitad de las jornadas (llevamos 16) y restando más meses de los que llevamos. El tiempo de prueba ha expirado. Aquella promesa de la cantera se ha ido acomodando en el banquillo, la estrella del mercado de verano se rompe el cruzado en octubre, a tu goleador lo seducen los petrodólares de Dubai… La Navidad en el fútbol es época de zozobra y cambios. Sobre todo si al hacer la carta a esos Reyes Magos del balón, el jugador de turno se da cuenta que en cuatro meses ha jugado tres ratitos. Y si fichas al de los tres ratitos quizás seas tú quien tiene el problema, y la ilusión se torne en carbón.

Así es el mercado de invierno, similar al de verano pero en el último día de rebajas. De hecho, si nos fijamos, a no ser que encuentres un mirlo blanco, la mayoría de las veces los refuerzos son restos de stock. Y los clubes lo saben, por lo que podríamos identificar en acudir al mercado de invierno (sí, al mercado de fichajes se acude, como al de abastos) un componente de desesperación importante. Puesto que yendo más allá, identifico tres tipos claros de razones por las que fichar en enero: cubrir la baja de un lesionado o fugado (Dubai, Estados Unidos, China…), aprovechar una ganga que te ofrecen como club grande, normalmente además suelen ser jugadores americanos por los dispares calendarios ligueros de allí, y por último, y la tipología más común, fichar para salvar los objetivos de la temporada

Algunas veces, el objetivo se cumple. Ahí están los casos de Diego López en el Real Madrid, que llegó en la 2012-2013 por la lesión de Casillas y seguiría siendo titular en el primer curso de Ancelotti. El colombiano Dorlan Pabón del Real Betis, llevaría al equipo a Europa League con sus ocho goles, dos menos que los que el crack Diego Costa consiguió en el Rayo Vallecano. O Rakitic, que llegó al Sevilla en invierno de 2010 y desde ahí se ha ido convirtiendo en una de las estrellas de nuestra Liga. Sin olvidarnos de futbolistas que recordaron cómo se jugaba a esto al cambiar de aires en Navidad, caso de Dani Osvaldo en el Espanyol o Gio Dos Santos en Santander.

Faubert durmiendo en el banquillo del Real Madrid

Faubert durmiendo en el banquillo del Real Madrid

Pero siendo sinceros, la mayoría de los fichajes de este mercado pasan por nuestra competición con más pena que gloria. Algunos, de hecho, no llegan a debutar o tener minutos en sus equipos. Algunos medios cifran esta tasa de fracaso en un 81%, pero sea el que sea, se puede ilustrar con varios ejemplos interesantes. Para empezar nos vamos a ir a los equipos grandes, que tampoco se libran de la quema. En el Real Madrid, concretamente, aún se ríen al ver a un tan Julien Faubert dormir en el banquillo de El Madrigal. Y en Can Barça siguen preguntándose qué creyeron que aportaría el limitadísimo Maxi López al esquema de Rijkaard. Menos conocido es el caso de Elías, un centrocampista brasileño por el que el Atlético de Madrid pagó siete millones de euros y que seis meses después emigraría a Portugal habiendo jugado cuatro ratitos a orillas del Manzanares.

El Real Betis es uno de los equipos especialistas en estas situaciones. De hecho, en 2005, año en el que se consiguió la última Copa del Rey y un meritorio tercer puesto en Liga, había un lateral zurdo canario de nombre Jaime Pérez, que puede sentirse partícipe de estos triunfos sin haber disputado un solo minuto. Pero también podríamos destacar otros dos casos de fichajes de invierno muy pintorescos.

Por un lado el paso de Stan Collymore en 2001 por el Real Oviedo justo antes de retirarse, lo hizo con 30 años. Curiosamente jugó los mismo partidos que con la Selección Inglesa, tres, aunque estuvo más entretenido en intentar mantener la forma y discutir con el entrenador azulón de la época, Radomir Antic. Y por supuesto, no olvidemos la maniobra a la desesperada del modestísimo Extremadura, que intentó mantenerse infructuosamente en Primera en el año 97 a golpe de fichaje invernal. Y no a cualquiera, sino a dos viejas glorias del fútbol sudamericano, el argentino Basualdo para la media y a uno de los porteros más excéntricos que han pasado por nuestro país, Navarro Mono Montoya.

El "mono" Montoya en su etapa extremeña

El “mono” Montoya en su etapa extremeña

Hoy se habla de Fernando Torres para el Atlético, de Kramer como futuro del Real Madrid, y de otras posibles operaciones que pudieran producirse en estos meses. Muchos equipos retomarán la tradición navideña de fichar para salvar la temporada.

Otros se darán cuenta de que los mejores fichajes están en casa, en la cantera. Sea como sea, hemos visto que esta ventana de mercado puede resultar entretenida, interesante e incluso divertida. Aunque siempre sea un melón sin calar. Porque muchas veces lo que pides difiere mucho de lo que recibes. Así que, les deseo felices fiestas a todos los secretarios técnicos y por supuesto, por extensión, a todos nuestros lectores. Que no os traigan carbón.

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