El seguidor culé vive en una constante dualidad de sentimientos. Por una parte el equipo no va mal, se mantiene arriba de la tabla en la competición doméstica y ya ha pasado a la siguiente ronda en el campeonato europeo. Sin embargo, el juego del equipo no es el deseado y ahí el entrenador tiene mucha culpa.

Ernesto Valverde quiere jugar a algo que no es a lo que la afición le gusta. Quiere un equipo diseñado para satisfacer su juego pero no el de la parroquia culé. El seguidor culé quiere ver el campo abierto, un juego de toque y dos puñales por banda capaces de horadar la mejor defensa del mundo.

El siempre vilipendiado Luis Enrique disponía de una triplete difícilmente repetible, Suárez como delantero centro y en los costados dos magos del balón y del regate como Neymar y Messi. El seguidor tampoco disfrutó mucho de la época de Luis Enrique, se había olvidado la esencia del toque, el balón circulaba desde la defensa hasta los delanteros sin pasar por el centro del campo. Las humillaciones sufridas ante la Juventus y el PSG marcaron el destino de ese equipo. Se decidió fichar a alguien capaz de dirigir a la nave blaugrana, un discípulo del fútbol de toque del venerado Johan Cruyff, Ernesto fue el elegido. Lo que olvidó la directiva culé es que no todo el que estuvo con el mago holandés disfrutó con sus enseñanzas y Ernesto no fue precisamente su discípulo más aventajado como demostró en los diferentes equipos a los que dirigió.

Valverde banquillo Barcelona
A Ernesto le encanta estar protegido, afianzar el control del equipo, que sea complicado que las delanteras contrarias lo pongan en peligro. Ernesto ama dejar los pies descubiertos con la manta mientras su cabeza (portero) esté arropado. Él es un amante del 4-4-2. Ya el año pasado vio el cielo abierto cuando Dembelé, el fichaje de la directiva que llegó para paliar el cráter en la plantilla dejado por la marcha de Neymar, se lesionó. Ahí pudo ser fiel a su estilo, disfrutar del fútbol de Paulinho y lanzar al equipo en Liga. Pero llegó enero, la afición quería más, se ganó de manera ficticia al Roma y el público quería espectáculo… y lo tuvo. En la vuelta, la Roma nos humilló, con Paulinho en el banquillo, un solo partido en el que Ernesto renunció a su estilo y el golpe fue histórico.

Arturo Vidal celebra gol Barcelona
Para esta temporada le ficharon jugadores para el estilo Barça: Arthur; Lenglet, un defensa más fiable que el pobre Yerry Mina (que se fue sin que supiéramos si valía para el club o no), Arturo Vidal que creo que fue la única exigencia a la rentable, económicamente hablando, venta de Paulinho; y Malcom, otro fichaje de la directiva del que pronto Ernesto se quiso separar. Valverde ya no tenía excusas para no jugar como la parroquia quiere, y volvió a renunciar a su estilo. Tardó en introducir a Arturo Vidal, quemó a Busquets y a Rakitic, se fió a Messi. Hasta que este se lesionó, y entonces sí, apostó por un cuarto centrocampista, Rafinha, y el equipo jugó sus mejores partidos de la temporada. Pero volvió Messi y otra vez, a pesar de tener en sus filas al mejor jugador del mundo, el Barça parece un equipo errático, sin control del juego.

Contra el Betis castigó, creo que de manera justa, a Dembelé con la grada y el Betis nos humilló. Ahí se vieron las carencias fruto del cansancio de Rakitic y de Busquets. Contra el Atlético casualmente jugó con un 4-4-2 de fútbol control, primero con Sergi Roberto y luego con Rafinha. El partido contra la brava escuadra de Simeone fue insufrible, hasta que las prisas del marcador en contra le hicieron virar completamente el rumbo y jugar con un 4-2-4, con Suárez, Messi, Malcom y Dembelé.

Aleña celebra gol Barcelona
Esta noche Ernesto se enfrenta a uno de sus mayores retos en cuanto a estilo. El equipo ya está clasificado para la siguiente ronda. El dilema es saber qué hará. Sergi Roberto, Arthur, Rafinha y Luis Suárez están lesionados. Busquets pide a gritos un descanso. Rakitic y Coutinho vuelven de lesiones, lo cual aconseja precaución. La entrada de Dembelé es desequilibrante, para el equipo contrario y para el propio. En Malcom no confía. Yo apuesto, conociendo a Ernesto que arriesgará con Rakitic y con Coutinho.

En la defensa jugará Semedo, por obligación, no porque a Ernesto le guste, personalmente creo que si se le dan partidos puede convertirse en uno de los mejores laterales derechos de Europa; Piqué (por mandato) y Umtiti, el pobre Lenglet rindió a un enorme nivel pero Piqué es intocable para Ernesto, yo lo mandaría al banquillo; y Alba, porque no tiene sustituto. En el centro del campo Busquets, Rakitic y Arturo Vidal y en la delantera Messi, Coutinho y espero que Dembelé. Yo pondría a Aleñá por Rakitic y arriba Malcom, Messi y Dembelé, pero a mi me gusta ponerme la manta de otra forma.

Sea con el 4-4-2 o con el 4-3-3, creo que Ernesto tiene una plantilla mucho más compensada que en anteriores temporadas, pero siempre juegan los mismos, los once gladiadores de Ernesto. Las lesiones le están dando una oportunidad de que pruebe el fondo de armario, espero que tire de la manta y arriesgue.

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