Terminó la Eurocopa ganando Portugal, un equipo ramplón que vio como la fortuna en forma de gol islandés en el último segundo lo mandaba a un lado del cuadro donde su mayor enemigo era él mismo. Es como quien va por delante en el coche subiendo un puerto de montaña mientras el ciclista a duras penas puede seguirle. Portugal iba en el coche y el resto en bicicleta.

La final fue un auténtico calvario para el espectador con mucho balón por alto y córners sacados que acababan en saques de banda para el equipo contrario sin que nadie hubiera podido tocar el balón. Delante del campeón se encontraba una Francia dirigida por el Iñaki Sáez del fútbol francés, un Didier Deschamps que pese a verse por detrás en el marcador y faltando 10 minutos para que su equipo perdiera la final, hizo el “atrevido” cambio de quitar delantero por delantero.

Este campeonato me deja la reflexión de que Alemania fue, junto con los dos primeros partidos de España, la única que ofreció algo de juego mientras que el resto de selecciones, unas por necesidad y otras por simple incapacidad, se limitaron a ofrecer razones a los espectadores para preguntarse por qué demonios habían invertido en una entrada.

El fútbol en general está entrando en una dinámica peligrosa de resultadismo por encima, no ya del espectáculo sino del mero sentido común. Un dato, más de la mitad de los partidos de la Euro fueron ganados por equipos con menos posesión. Campeonatos y campeones como Portugal, solo hacen echar la vista atrás a esa Grecia del año 2004 levantando el trofeo ante la incredulidad de medio mundo. Espartanos los llamaban por resistir ante equipos más poderosos…quizás el calificativo sería más adecuado habría sido otro. Que cada lector decida cual.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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