Hace un mes, cuando la Liga todavía no había empezado, podíamos habérsela dado por ganada al Real Madrid y dejar que los otros 19 equipos se pelearan por el resto del pastel. Incluido el Barcelona, que parecía, leyendo algunas crónicas, un equipo recién ascendido… a 2ª División. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra (y doscientas, si es menester). Y aún sabiendo lo cambiante que es el mundo del fútbol, seguimos erre que erre, insistiendo con las mismas y desfasadas teorías. Me río yo de los expertos en “Juego de Tronos”.

Si las conversaciones, tertulias y artículos en los que se basa este primer párrafo los hubiera escuchado en uno de esos bares carpetovetónicos que están repletos de técnicos brillantes y estrategas aún por reputar, podría entenderlo. Pero no es así. Esas conversaciones las escuchas en los programas de radio, repletos de fans y hooligans en el lado informativo del micrófono. Estas tertulias las ves en las cadenas de televisión futboleras en las que la pasión y la testosterona se superponen al análisis y la equidistancia (bonita palabra, esta, de moda en las últimas semanas). Esos artículos los lees en la prensa deportiva, con el merecido prestigio del papel  de envolver pescado, o en la prensa de información general, con mejor caché pero igual de discutible capacidad analítica.

Zinedine Zidane dando instrucciones

Zinedine Zidane ha visto como el Real Madrid era alabado para pasar a ser ahora criticado

En agosto, el Real Madrid era el mejor equipo del mundo. Todo el mundo alucinaba con Isco y Asensio y los conspiranoicos que echaban en falta a Morata eran silenciados con la inmediatez del resultado. Ese Real Madrid, no lo olvidemos, pasó de firmar una gris y plúmbea pretemporada a brillar en sus tres primeros partidos oficiales como un diamante en Tiffany’s. Pero han bastado dos empates en casa en Liga ante dos equipos serios, de esos que no se ríen ni ante el mejor Chiquito de la Calzada, para empezar a oír los cantos de gañanes.

De entrada, ya no valen las rotaciones de Zidane. Gracias a ellas el año pasado el Madrid hizo lo que hizo. Pero ya no valen. El año pasado, el Real Madrid B era la leche. Ahora, como mucho, se trata de una bebida láctea desnatada. Esa es nuestra memoria. Y por supuesto, ahora falta un nueve y el equipo está escaso de gol. Lleva 6 goles en tres partidos (los tres sin el “profesional” CR7), pero a la sesera central se le hacen pocos. Esté domingo igual les da por ganar en Anoeta al equipo de moda, y entonces escucharemos y leeremos otras teorías.

En el otro barrio, han pasado de sufrir con  “It” a disfrutar con “Salvar al soldado Bartomeu”. Bueno, Pennywise sigue sentado en la poltrona blaugrana, y sigue dando bastante miedo, pero los expertos en imagen le han dicho que cuando sonría no muestre esos dientes afilados. Hay que decir que el remake del gran filme de Spielberg que están haciendo los muchachos de Valverde merece unas cuantas semanas más en la cartelera. Han tenido de por medio un verano terrible. Han tenido que despedirse a lo “paga la cláusula y corre” de ese extraordinario actor -y también jugador- llamado Neymar. Han visto como media Europa se vestía presuntamente con la camiseta del Barça, para tener que conformarse al final con el mosquito Dembelé, al día de hoy un Volkswagen comprado a precio de Porsche. Han tenido que soportar las maravillosas declaraciones de buena parte de su directiva y staff, adornados con la prepotencia del soberbio.

Ernesto Valverde Barcelona

Ernesto Valverde, al contrario, ha visto como tras la pesadilla de verano, ahora todo funciona en Can Barsa

Les salva, de momento, el perfil bajo de Valverde. No negaré que cuando vi su primera alineación, con Aleix Vidal de lateral titular, pensé que el Barcelona le iba a venir grande… Pero no parece ser así. De momento, su equipo carbura. No se echa especialmente en falta a la estrella de la canción y del baile brasileña, y le ha dado por hacer las cosas con sentido común, pero siempre desde su visión de este maravilloso juego llamado fútbol. Ahora mismo, los expertos que declaraban el fin del mundo culé miran son sus “telestéricos” al Bernabéu. Pero se girarán 180 grados en cuanto dos partidos cambien el ánimo emocional de sus células grises.

Hablaba del perfil bajo del Txingurri.  Si el Barça hubiese fichado una estrella en vez de un entrenador, aquel habría dejado a buen seguro un excelso puñado de titulares durante el mes de agosto. En cambio, quien se sienta en el banquillo culé es un buen técnico, con un currículo muy trabajado, acostumbrado a trabajar lo que le dan (cuando toda la vida comes chorizo Revilla, alucinas cuando te dan un bocata de ibérico, dicho todo esto con el debido respeto). Y Valverde se ha limitado a hacer su trabajo. Lo mejor que buenamente puede. Ya lo dije en mi último artículo. Cuando pones al frente de un equipo a un buen entrenador con buen género, lo normal es que la colección de prendas que te saque sea de alta costura.

P.D.: Mantengo internamente una teoría sobre la renovación (o no) de Andrés Iniesta que no puedo justificar, publicitar ni explicar. Pero me jugaría unos eurillos, -tampoco muchos, que no me sobran-, a que esa renovación no se firma antes del 1 de octubre.

P.D. 2: En este mundo del fútbol en el que sobran los visionarios, como es mi caso, ahora caen todos rendidos a los pies de esa nación que está integrada en París que a su vez, está integrada en Francia. Pero ya veremos donde está el P.S.G. de Unai Emery en mayo.

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos” (Alfredo Di Stéfano) y “En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos” (Joaquín Caparrós).

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