Todos sabemos qué factores hacen falta para poder aspirar al éxito al final de una temporada. Jugadores con un conocimiento del juego alto, con cualidades técnicas aptas para la categoría correspondiente, un buen grupo, buen desarrollo del trabajo o un importantísimo entrenamiento invisible podrían ser algunos de ellos pero no son suficientes. La línea entre éxito y fracaso es demasiado fina, y débil, como para dejar algo al azar.

Como siempre en este momento del año en el que el fútbol base da el pistoletazo de salida es fundamental y diría imprescindible crear unas normas de convivencia para cuando el equipo comparta esas horas de trabajo. En ocasiones ese tiempo será más corto o más largo como es nuestro caso al tener que realizar viajes casi cada quince días. Los aspectos a tener en cuenta a la hora de detallar estas normas son varios. La edad, no es lo mismo un grupo de niños de 6 años que uno de 16. La idiosincrasia del club también es importante, así como el nivel de exigencia de la Liga que vayamos a disputar. A continuación expongo algunos de los puntos que yo trato, tengamos en cuenta que mi grupo es de 22 jugadores de 15 años que compite en División de Honor Cadete con el objetivo de salvar la categoría.

El primer punto y para mi más importante es el Respeto, al club que representas, a sus técnicos, al material, instalaciones, a rivales, árbitros y un largo etcétera que podría seguir enumerando, queremos personas no animales. Otro aspecto importantísimo para mi es la puntualidad en entrenos y concentraciones. La higiene también la considero importante, la ducha tras entrenamiento y partido es obligatoria. Desde que se entra en el vestuario hasta que se abandonan las instalaciones queda prohibido el contacto con padres, familiares o amigos salvo alguna excepción comentada con los técnicos. El tema de las amonestaciones por protesta, va de la mano del respeto pero es importante hacer una mención especial pues al final de una temporada son muchos los puntos que podemos dejarnos en el camino si quedamos con un jugador menos.

En las instalaciones del club queda prohibidísimo el consumo y la compra de bebidas gaseosas, chocolatinas o dulces antes de un entrenamiento o partido. La alimentación es fundamental y al no ser algo controlable por el club controlamos lo máximo que podemos. Y por último lo más importante… es una obligación venir a disfrutar, a divertirse entrenando pero con sacrificio, voluntad y entusiasmo. Que tengáis todos un buen comienzo de temporada y un mejor final. No os deseo suerte porque no existe, existe el trabajo y la perseverancia.

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El respeto en fútbol es la base de todo

Sobre El Autor

Entrenador Nivel 2, dirige la sección "La pizarra de Héctor"

Estudié Ciencias de la Actividad Física, soy Técnico en Psicomotricidad y entrenador de fútbol, mi pasión de siempre. Llevo entrenando desde los 18 años y lo que más me gusta es el trabajo de campo, el contacto con el jugador, la tarea y sus evoluciones. Mis gustos se decantan hacia el fútbol de toque, vistoso y con ritmo, digamos que el Barça de Rijkaard es una referencia.

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