Partimos de la base de que, como nos demuestran repetidamente los meses de Julio y Agosto, más vale no sacar muchas conclusiones de los partidos que se juegan en las pretemporadas, ya que influyen en ellos una cantidad tal de factores que desde fuera desconocemos (forma física, falta de relevancia de los partidos, mentalización, coordinación entre los jugadores, pruebas que pueden estar haciendo los entrenadores, etc)  y que pueden dar una imagen engañosa, para bien o para mal, de los contendientes.

No se qué pensarán nuestros lectores, pero a mi los amistosos de las selecciones de este fin de semana me han dejado una sensación de pretemporada muy clara. No en vano, aunque el parón entre los finales de las Ligas locales y el principio de las concentraciones pre-Mundial haya sido muy corto, entiendo que en la preparación física de los jugadores la sensación debe ser parecida a la que tienen a la vuelta de las vacaciones. En los partidos de estos últimos días han predominado los ritmos lentos, las alineaciones menos habituales, la falta de competitividad y las dudas respecto a las principales favoritas.

Por ejemplo, pongámonos en el lugar de la actual campeona, Alemania. Tras encadenar una racha de 22 partidos sin perder desde la Euro de 2016 hasta Marzo de este año, ahora suma otra de cinco sin ganar, algo que no les ocurría desde hace 30 años. El sábado cayó 2-1 ante Austria en la vuelta de Neuer, dejando una imagen algo ramplona, aunque la competitividad alemana seguramente despertará a tiempo para el Mundial.

La otra gran favorita para vencer en Rusia, de antemano, parece Brasil. Para quien haya visto solo el resultado de su partido de ayer ante Croacia tal vez piense que pueden estar tranquilos, pero más allá de la vuelta de Neymar y del golazo que anotó, su juego no fluye y depende mucho del desempeño de su número 10. Tendrán que cuidarle para que no sufra ningún percance más, teniendo en cuenta que queda la duda de cómo va a responder llegando al Mundial sin ritmo competitivo, pero visto el partido de ayer, será fundamental. Hasta su salida, Croacia, con un funcionamiento colectivo superior, pero sin mordiente arriba, puso en problemas a los de Tité.

En un siguiente escalón colocaría a España. Por lo visto en los últimos meses, me parece que esta vez tenemos serias opciones de, por lo menos, “estar con los que ganan”, como diría Luis Aragonés. El empate contra Suiza se logró controlando el partido y teniendo más oportunidades que el rival. No fue precisamente el mejor encuentro de la era Lopetegui, tuvo ese tufillo a pretemporada que hemos comentado antes, pero, a falta de que la pelotita quiera entrar, se ven hechuras de buen equipo en La Roja. A los que les pareciera mal presagio, recordarles que contra este mismo rival, Suiza, se perdió el primer partido del Mundial de Sudáfrica, y ya todos sabemos cómo acabó aquello. Eso sí, como a la pelotita le dé por seguir sin entrar durante el próximo mes, tendremos un serio problema. Esperemos que la selección se parezca más a la total efectividad del 6-1 contra Argentina.

Francia celebrando gol

Francia salió bien parada de su partido del viernes ante Italia, un 3-1 que no deja lugar a dudas sobre la pólvora que tiene arriba nuestro vecino del norte. El problema puede estar en la zona de creación del juego, donde parecen más centrados en el despliegue físico que en el juego (ay Deschamps, nunca te perdonaré que no lleves a Rabiot). Es una selección a tener en cuenta, si bien un tanto irregular.

Si decíamos que Brasil dependerá mucho de Neymar ¿qué podemos decir de Argentina con Messi? Antes de viajar a Barcelona a para la mini concentración previa al Mundial, se despidió de su público goleando a la débil Haití. La única referencia previa al campeonato que tendremos de la albiceleste será el amistoso del próximo sábado ante la débil Israel. En vista del 6-1 que le endosó España hace unos meses, parece normal que Sampaoli no haya querido volver a cruzarse con una escuadra potente. Desde luego, el capitán, que anotó un hat trick en este último amistoso, está con ganas de brillar en Rusia, la duda está en la capacidad del resto de la tropa.

Inglaterra es para muchos la eterna candidata. Este sábado derrotó por 2-1 a Nigeria dominando a ratos, pero sin dar una imagen de equipo rotundo y bien montado. Eso sí, tiene a Harry Kane on fire como dirían en aquellas latitudes, y eso en una fase final ya es mucho decir, pero le falta más madera de equipo.

Dos candidatos de segunda línea se enfrentaron el sábado con un empate a cero como resultado final que deja a ambos sin lo que podría haber sido una importante inyección de moral. Por un lado Bélgica, que empieza a ser también una especie de eterna aspirante gracias a una generación fantástica en cuanto a nombres, pero que no termina de acoplarse. Enfrente estuvo Portugal, huérfana sin Cristiano, con una amplia renovación desde la Eurocopa ganada en 2016 (extraño ver tantos cambios en un equipo campeón) y bajo la talentosa dirección de Fernando Santos. Aunque le falta algo de nivel colectivo, se trata de una selección que hasta el 2016 nunca había conseguido ganar títulos, pero ese plus de confianza que le puede dar viajar a Rusia como campeona de Europa puede hacer que, sobretodo si Cristiano está enchufado, se convierta en un equipo candidato.

Por si estas ocho principales favoritas sigue dejando dudas, no desdeñemos las sorpresas que puedan dar otros equipos con buen funcionamiento aunque adolezcan de menor colección de futbolistas de calidad. Tal vez no ganen el Mundial, pero equipos como Uruguay, Croacia, Colombia, Suiza o Polonia, pueden poner en problemas a cualquier rival.

James Rodríguez celebrando gol Colombia