Acabó definitivamente el Mundial de Brasil para la Selección Española con la fácil e inocua victoria prevista sobre Australia. Tras las rápidas lecturas sobre su mala actuación en Brasil elaboradas sobre la marcha, tal vez sea el momento de rememorar lo que Luis Aragonés dijo poco antes de ser nombrado seleccionador y realizar una segunda Gran Sentada de La Roja. No es momento para tomar decisiones al calor de un resultado ni para sacar conclusiones de barra de bar, sino para reflexionar sobre lo que tenemos y lo que ha ocurrido.

En junio de 2004 rumiábamos la eliminación en fase de grupos de la Eurocopa disputada en Portugal. El técnico, Iñaki Sáez, no daba brillo al juego español y, aunque caímos contra los que luego serían los dos finalistas (Grecia y Portugal) el equipo no cumplía con las expectativas marcadas. Tras la caída de Sáez, se postulaba el nombre de Luis Aragonés para venir al rescate de un grupo sin identidad, sin juego, sin orgullo y sin resultados. En una entrevista en El Larguero de la Cadena Ser, antes de ser nombrado seleccionador, el mítico zapatones dejó para la posteridad una de sus clásicas sentencias: “se necesita una gran sentada de todos los estamentos alrededor de la Selección”. Por ese camino parece que volvemos a transitar.

A ningún sitio nos van a llevar las conclusiones de forofo enfurecido. Se escucha mucho decir que estos jugadores son viejos. Obviando a Casillas, cuyos 33 años no son excesivos para un portero, el único titular con más de 30 años en los dos primeros partidos ha sido Xabi Alonso, con 32 años. Yo veo a Gerrard con sus 34 años o a Pirlo con 35 y, francamente, se me olvida que sea tan importante mirar la fecha de nacimiento de los carnets de identidad. La tercera parte de nuestra Selección no pasa de 25 años ¿es eso una plantilla envejecida o esto de la edad es un recurso fácil?

Tal vez la verdad sea que ni antes éramos invencibles ni ahora somos un desastre. No debemos olvidar que en las dos Eurocopas ganadas tuvimos que pasar una ronda por la lotería de los penaltis. Tampoco podemos obviar que en el anterior Mundial perdimos el primer partido (como ahora) y lo pasamos mal contra Chile, solo que entonces entre ambos partidos tuvimos al rival débil del grupo para darnos un respiro (jugamos contra Honduras). Y es que en estos grandes torneos los detalles tienen mucha importancia, hace cuatro años un partido trabado contra Chile se encaminó con un error de Bravo que posibilitó un gol de Villa en jugada aislada y con la expulsión exagerada de un defensor chileno tras una jugada forzada por Torres. En los partidos de este Mundial, en momentos decisivos, Silva erró una clara oportunidad de ponerse 2-0 ante Holanda y Alonso tuvo otra también clara para haberse adelantado ante Chile, pero la moneda cayó del lado de la cruz.

Chile celebra gol contra España

En el partido contra Chile, ellos fuero verdaderamente La Roja

Ni caigamos en el linchamiento ni olvidemos la autocrítica, algo de lo que este grupo parece adolecer. Cuando antes de empezar el Mundial había quien alertaba del estado físico de algunos jugadores, la versión oficial es que eso no iba a ser un problema, cuando se perdió con Holanda en un horroroso partido la versión oficial era que estaban preparados para ganar a Chile, que había ilusión y ganas (aunque las caras denotaban lo contrario) y que aquello había sido un accidente, cuando se consumó la salida del Mundial por la puerta de atrás y algunos se atrevieron a decir que tal vez había faltado actitud o hambre, de nuevo la versión oficial salió a corregir cualquier conato de autocrítica o reconocimiento de problemas. Eso tampoco es sano para el grupo.

Ni hay que defenestrar a este grupo, ni hay que perdonarles todo. El espíritu de aquella Gran Sentada que proponía Aragonés era analizar de qué disponía la Selección, ver qué se podía conseguir con esas herramientas y unirnos a todos alrededor de ese objetivo. Aunque la Sentada no se produjo como tal, el genio del difunto técnico madrileño logró que el equipo encontrara su camino y que el reconocimiento fuera unánime. Eso toca volver a hacer ahora.

Del Bosque es un hombre capaz, tirando de su sentido común, de hacer una renovación tranquila, algún pequeño retoque al estilo que tanto nos costó fraguar que consiga poner en valor a los jugadores más en forma actualmente sin destruir los cimientos. Aunque también le reconozco al salmantino el derecho a dar un paso a un lado, retirarse a disfrutar de su magna obra y no arriesgarse a estrellarse por el camino de la renovación.

Ganar no es fácil, nunca antes habíamos vivido un ciclo como el que arrancó en 2008 y no se debe exigir a España ganar cada gran cita en la que participe. En mi opinión el mal Mundial ha tenido muchas causas concomitantes: una mala adaptación al clima; hombres claves como Xavi Hernández, Xabi Alonso, Villa o Torres ya fuera de su mejor momento; algunos jóvenes como Azpilicueta o Javi Martínez han acusado cierta timidez; varios hombres importantes no han llegado en forma por lesiones en la parte final de la temporada (como Jordi Alba, Piqué, Silva y Diego Costa o Thiago y Navas, que ni siquiera pudieron estar en el Mundial); Casillas o Pedro han podido acusar la falta de continuidad; no ha habido suerte en momentos clave; la actitud general tampoco ha sido la mejor (desde la Confederaciones quedó una sensación de que esto se podía venir abajo); cierto hartazgo…

En definitiva, un cóctel explosivo que nos manda a casa antes de tiempo. La solución llegará, aunque hay que ser conscientes de que tal vez no nos lleve a repetir cotas tan altas como las recientes, pero si se trabaja con calma, autocrítica y sentido común, volveremos a disfrutar y sentirnos orgullosos de La Roja.