Domingo 15 de Septiembre de 2013 a las 14:00, Cristiano Ronaldo firma la ampliación de su contrato hasta el año 2018 con una sustancial mejora de sus ya astronómicos ingresos. Su nuevo salario se adivina rondando los 20 millones de euros netos anuales. Pero si algo me llama la atención más allá del hecho de la renovación, que era cuestión de tiempo, fue la puesta en escena. Y por supuesto, las gafas.

Si por algo se recordará a Florentino Pérez es por su controvertida facilidad para convertir en espectáculo y negocio todo lo que rodea al fútbol. Inventor del concepto del fichaje vendedor de camisetas, llevó un paso más allá la emoción que todo aficionado siente cada verano por conocer a quien va a fichar su equipo.

Cristiano y Florentino firman la renovación

Cristiano y Florentino firman la renovación

El golpe de efecto del fichaje de Figo fue el principio de todo. Con el anuncio de esa contratación consiguió ganar las elecciones y aprendió la lección: lo importante en este mundillo es vender ilusión.

Después vino la acumulación de galácticos y el sobredimensionamiento económico que provocaron las torres construidas en la antigua Ciudad Deportiva, su salida del club y su regreso triunfal en una segunda etapa que calmó el clima interno de descontrol institucional del Real Madrid.

Esa segunda época del Florentinato arrancó con un nuevo invento: las presentaciones masivas. Kaká (quien lo diría ahora) reunió a 50.000 personas, Benzema a 16.000 e incluso Albiol a 8.000 madridistas. Pero si con algún jugador ha conseguido Florentino personificar el concepto de fútbol como show business ha sido con Cristiano Ronaldo. El que llegó como fichaje más caro de la historia reunió a ¡80.000 personas! en su presentación. Y eso que acudió a la presentación sin gafas…

Finalizada la época en que Mourinho eclipsaba todo lo demás, vuelve el espectáculo al más puro estilo de Florentino Pérez. El fichaje de Bale ha copado las portadas veraniegas. Incluso el baile de cifras del traspaso es parte de ese espectáculo. Tocaba medir las consecuencias de un nuevo fichaje ultra millonario en el ego de Cristiano Ronaldo.

Y es que al inicio de la anterior temporada Cristiano Ronaldo, sin gafas, se presentó en el despacho de Florentino Pérez para explicarle que se sentía triste. Pero no solo lo hizo en privado, sino que expuso su tristeza en público y ante la prensa. Nunca jamás dio más explicaciones de los motivos de esa tristeza, pero ni en ese momento ni aun ahora creo que tuvieran que ver directamente con el dinero.

Aunque aquella pequeña crisis quedó sepultada por todos los líos que el entrenador provocó el año pasado, el problema seguía existiendo. Visto lo visto, pienso que Cristiano sentía que en el entorno del madridismo todo giraba alrededor de Mourinho, que no se sentía arropado ni por el entrenador ni por el club, ni siquiera sentía de la grada un cariño que correspondiera justamente a su desempeño. El bueno de CR7, con un ego tan grande como su indudable calidad futbolística, no se sentía cómodo.

De ahí tanta precaución con que el fichaje de Bale no superara las cifras del portugués, de ahí que se le haya procurado un sueldo que le sitúe como jugador mejor pagado del planeta, no es por dinero (a Cristiano y varias generaciones posteriores le sobraría con lo que ya cobraba) es por prestigio.

Bale y Cristiano Ronaldo celebran gol Villarreal

Bale y Cristiano Ronaldo se encontraron en Villarreal

El último espectáculo de Florentino es convertir las renovaciones casi en presentaciones. Yendo en la línea de lo que opinan muchos madridistas, que dicen que esta renovación es el mejor fichaje que podía hacerse. Teniendo en cuenta que el salario más impuestos van a suponer unos 40 millones de euros por temporada, realmente es como hacer un gran fichaje cada año.

Curiosamente llega al día siguiente de dejarse dos puntos en Villarreal, pero ¿acaso importa más un resultado de la jornada 4 que mantener el espectáculo y la ilusión? Y por cierto ¿se venderán las gafas de Cristiano en la tienda oficial del Real Madrid? Piénsatelo, Florentino, arrasarían.