El domingo se enfrentan en La Romareda el Real Zaragoza y el Real Betis Balompié, dos conjuntos históricos del fútbol español que pagan por sus pecados en el infierno de la Segunda División.

La similitud de la caótica situación que afecta a ambas entidades es notable. Desde hace ya mucho tiempo, la vida institucional de maños y andaluces es un desastre, viéndose afectada, como no podía ser de otra manera, la parcela deportiva. Atrás quedan los años de gloria en los que Zaragoza y Betis disputaban competiciones europeas y lograban Campeonatos de Copa, por no hablar de la extinta Recopa de Europa que logró el club aragonés gracias al célebre gol de Nayim.

Finidi y Aragón disputan balón

Finidi y Aragón, históricos de Betis y Zaragoza, en un partido de la temporada 98/99

Pero volviendo a la cruda realidad y dejando a un lado la nostalgia, hay que señalar que el éxito que necesitan Zaragoza y Betis (el ascenso a Primera) es tan importante como los títulos del pasado. La estabilidad que proporcionaría a las entidades estar en la máxima categoría es de una importancia extrema, de ahí que las urgencias de zaragocistas y béticos sean enormes.

Y para colmo de males, la temporada no está siendo todo lo buena que desearían las aficiones de estos equipos. Por lo menos, en el caso del Zaragoza, tienen la excusa, más que justificada, de la incertidumbre vivida hasta última hora en la pretemporada. Se llegó a temer por la exclusión del equipo de Víctor Muñoz que, a prisa y corriendo logró montar un equipo y, de momento, está situado en una más que meritoria séptima posición, con los mismos puntos que el sexto y a tan solo una de su rival del domingo.

La situación del Betis es distinta, ya que no ha tenido todos las contrariedades sufridas por el Zaragoza y sí mucho tiempo para diseñar un equipo que luchara por el ascenso sin tapujos. Y aunque los números dicen que la distancia con respecto al segundo puesto de la clasificación no es insalvable (5 puntos), las sensaciones que transmite el equipo de Velázquez no son buenas, estando sobre el alambre la continuidad del técnico vallisoletano a no ser que mejore la imagen y los resultados.

Ojalá pronto ambos clubes estén de vuelta en Primera División. Por historia, tradición y afición es el lugar que les corresponde. Que así sea.

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