Desde el Mundial de Brasil hace ya casi dos años, España no me transmite la pasión, la emoción y el placer que sentía antes. Y no es por los resultados, que no son malos, si no por su juego y por las decisiones de Vicente del Bosque.

Tras el fracaso de 2014, el seleccionador español debió marcharse. Lo creía en octubre de ese año y sigo opinando lo mismo. Pero no fue así y las sensaciones de cara a la inminente Eurocopa de Francia no son las mejores. Más aun tras la pobre imagen de los dos amistosos de Semana Santa.

El problema, no obstante, no radica en los encuentros ante Italia y Rumanía. El problema es no haberse renovado, no haberse reinventado. Siguen pesando mucho los logros del pasado y eso es un error grave. El estilo de juego, con los jugadores actuales, no es productivo.

Así que con este panorama, mis previsiones para la Euro’16 no son muy optimistas. Veo a rivales más potentes y trabajados de mejor manera que nuestro combinado nacional. No creo que ahora mismo España esté al nivel de Francia, Alemania e Inglaterra.

Y para colmo de males, Vicente del Bosque no da por segura su marcha tras la Eurocopa. La Selección necesita aire nuevo y fresco, gente que abra las puertas del equipo a nuevos futbolistas y que las cierre a otros que ya aportan poco o nada al juego de España. Ojalá que en Julio me trague estas palabras, pero dudo mucho que tenga que hacerlo.

España celebra Eurocopa