Hace cinco días el F.C. Barcelona hacía historia del siglo XXI derrotando por 5-0 al Sevilla F.C. En una descafeinada final de Copa del Rey. Los de Montella no pudieron con un estupendo Barça comandado por el gran Andrés Iniesta en la que podría ser su despedida. Gracias por todo, Andrés. La batalla, contra pronóstico, se convirtió en un remake de David y Goliat pero sin happy end. Aunque si hay un país que está a punto de rememorar la escena bíblica, ese es Francia. Porque su sorprendente Copa, como si fuera patrocinada por Lourdes, es habitual espectadora de milagros futbolísticos. Milagros como los de 2010 y 2012, protagonizados por un finalista amateur, el Quevilly, que ya es conocido en todo el hexágono. Y seis años después se añade una nueva entrega en la saga.

Vendée Les Herbiers Football es el club que aglutinará el aliento de los más humildes del país vecino. Este David rojinegro, que el año que viene será centenario, puede celebrar prematuramente tan importante efemérides ganando la primera Copa de Francia de su historia. Es más, sería también la primera en levantarse por un equipo del departamento de Vendée, perteneciente al País del Loira, célebre región de castillos. En menos de dos semanas, el 8 de mayo, y en el Stade de France, los 18.000 habitantes de esta preciosa localidad y un conocido showman sentirán la emoción de un momento irrepetible. Porque además, no hay más caché para una final doméstica que enfrentarse al todopoderoso Paris Saint Germain de Neymar y compañía.

Pichot Les Herbiers final

Pichot celebra con sus compañeros la victoria en Lens.

¿Pero cómo ha llegado hasta aquí un club que juega en Nationale (3ª división)? Y no es que le vaya muy bien últimamente, ocupa el undécimo puesto sin encontrar la regularidad en su juego. Y es que podemos encontrarnos ante la plaza más barata en una final de los últimos años en toda Europa. Balma, Romorantin, Angouleme y Saint-Lo, sus cuatro primeros rivales, todos amateurs, no fueron un problema para los diablos rojos. Luego, en octavos de final, llegaría su punto de inflexión, cosechando un 0-3 en Auxerre, un contrincante de Ligue 2 con mejor cartel. Exigencia que llegaría a su cenit ante otro conjunto de segunda, el histórico Racing de Lens, que acabó derrotado en los penaltis. Entonces, cayeron Lyon, Marsella y sobre todo, Estrasburgo, lo cual provocaba otro proyecto de milagro, el de Chambly, que completaría el cartel de una de las semifinales más humildes del torneo. De igual a igual, Les Herbiers vencerían con el solvente 2-0 que nos lleva hasta donde estamos.

Para entender las causas del éxito, debemos primero acudir al banquillo. En éste se sienta desde enero, por tanto la etapa clave de la temporada, Stephane Masala, un joven míster que ascendió tras la dimisión de Frédéric Reculeau y que no contaba con experiencia como primero. Del banquillo dirigimos la vista a la portería. En ella, se encuentra “un portero excepcional” según palabras de Masala, Matthieu Pichot, héroe del Felix Bollaert. El exmeta del Bastia sólo ha cedido tres goles en toda la competición, lo que lo convierte en un seguro de vida para los rojinegros. Fofana, Dequaire y Marie destacan en defensa, mientras que en el centro del campo destaca la labor del pivote Eickmayer. El gol en este equipo lo pone el joven marfileño Gboho que compite por el nueve con el prometedor Dabasse. Todo ello en un habitual 1-4-2-3-1 con juego de extremos.

Este es Les Herbiers y su camino a la histórica final de Copa de Francia de 2018. Al Paris Saint Germain le sobran las presentaciones: Neymar, Cavani, Draxler, Mbappé, Rabiot, etc. ¿Ganará David o será Goliat? ¿Habrá partido o será un paseo? Las respuestas llegarán el 8 de mayo y sabremos si los milagros existen o si los cracks del PSG deciden dar una exhibición a lo Harlem Globetrotters. Lo bonito es que este partido exista.