Tras la Supercopa de Europa del miércoles, llega el turno para que LaLiga del repentino “americano” Javier Tebas alce el telón. Y lo hace con un defensor del título acicalado a base de retoques, un Real Madrid post “Mr. siiiu” y un Atlético de Madrid al que ya no le vale la falsa modestia.

El FC Barcelona ha visto como Paulinho se marchaba en una operación fantasma que bien hace eco del dicho “engañar como chinos”. Valverde, en una rueda de prensa se dedicó a lanzar mensajes subliminales de disconformidad a la espera de un sustituto de garantías. Llegó Arturo Vidal, un jugador con pocos valores fuera del campo y con un juego que poco casa con lo que a servidor le gustaría ver sobre el campo. Jugará mucho ya que cuando uno tiene una ficha de 9 millones limpios no es para calentar banquillo. Esperemos que la rodilla le respete y pueda ofrecer su mejor versión. Llegaron también Lenglet, Malcom, elegido por el club que no por Valverde (nuevo mensaje en rueda de prensa) y la joya de la corona, Arthur Melo. Por fin, criterio y clase en el mediocampo. Lo que ha sido el Barsa desde que Cruyff llegó.

En cuanto al otro lado del puente aéreo, salidas o amagos de salida desde que Zidane decidió abandonar el barco. Llegó Lopetegui al R.Madrid tras ejercer su doble moral en la Selección. A la marcha de Zizou se unió la pérdida de 40 goles en las botas de Cristiano Ronaldo, la de Kovacic buscando el sol que le tapaba Modric e insinuaciones de espantada del propio Modric y de Marcelo. Llegaron Courtois, grandísimo portero a precio de principios de Siglo XXI, y Odriozola, un lateral con mucha proyección. Pero el déficit sigue estando arriba. Tener fe en que Benzema y Bale harán olvidar a CR7 es tener mucha fe.

Diego Costa celebrando gol Supercopa Europa

Y luego está el Atlético de Madrid, quien se ha dado de bruces con el discurso de equipo humilde para actuar como un grande permitiéndose tener al entrenador mejor pagado del mundo, retener a su portero y a su máxima estrella y gastarse 70 millones en Lemar. Un Lemar que junto con Rodri, Gelson y Kalinic hacen que ganar un título (de los de verdad) sea una exigencia.

Valencia verá si está hecho para compaginar miércoles y domingo. El Sevilla buscará encontrarse y quitarse por fin de encima los recuerdos de Monchi. El Betis aspirará a que Europa vuelva hablar de él como lo hizo en aquel histórico Betis – Chelsea de 2005. Y así cada uno de los equipos que componen la que, por nivel, sigue siendo la mejor Liga del mundo.

Disfrutemos, el fútbol está de vuelta.

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