Como nos dijo la compañera Mª Pepa Hernández el pasado viernes, volvimos a ver a España. Y con este invento de los últimos años de jugar dos partidos por cada convocatoria de selecciones, la vimos por duplicado. Tras el regusto agridulce del empate en Turín, ayer confirmamos el primer puesto de grupo venciendo en Albania, superando uno de esos partidos que se suponen “trampa”. Y cerca estuvimos de ser primeros en solitario, pero, “a la italiana”, Ciro Immobile selló la victoria transalpina en el minuto 93 ante Macedonia. Luego está lo que pasó más allá del fútbol… pero eso lo voy a dejar para el último párrafo.

Porque con esta Roja de Julen Lopetegui se puede hablar mucho de fútbol, de táctica, de planteamiento de partido, de nueva ilusión. Sigue intacta la imagen de frescura adquirida en los dos partidos de debut del técnico vasco en el banquillo nacional. Seguimos viendo a una selección remozada más en actitud que en nombres que, seguramente, está haciendo las delicias de la mayor parte de la afición. No seré yo quien haga leña de Vicente del Bosque, su época vista en global fue brillante aunque piense que debió haberlo dejado tras el Mundial de Brasil, pero es casi un hecho objetivo que el cambio de entrenador ha beneficiado al grupo.

Una buena muestra es la variedad en los planteamientos, ese interés por no tirar del libreto conocido y jugar siempre con el mismo plan, sino que, manteniendo la esencia, Lopetegui estudia los partidos y propone variaciones, adapta las virtudes de su grupo a las necesidades que surjan cada día.

Ante Albania, España introdujo una defensa de tres jugadores (con Monreal, Piqué y Sergio Ramos como lateral derecho acompañando a De Gea), poblando el centro del campo de jugones para intentar ir agujereando a la defensa rival abriendo el campo y tratando de combinar con los jugadores que iban rompiendo desde atrás, con ese toque preciso y de combinaciones rápidas que tantas alegrías nos ha dado. Nada de combinaciones lentas y jugadores estáticos, riesgo en el que se incurre a veces cuando se pretende monopolizar la posesión. Con Iniesta, Silva, Koke, Thiago y Vitolo se equilibraba el control del juego con el desequilibrio. Cubriendo las espaldas, Busquets; ayudando por delante para recibir y descargar, para atraer a los defensores y para crear huecos, Diego Costa.

Tampoco Albania fue un rival que se encerrara atrás al modo habitual. Si bien plantó dos líneas en su campo con las que intentaba achicar agua, trataba de salir con el balón controlado en lugar de buscar directamente el pelotazo en largo hacia el punta Balaj. Esto dio lugar a una presión española que, aunque consiguió menos éxitos de los que nos hubiera gustado, es una idea satisfactoria, un buen planteamiento para encuentros así.

Koke Diego Costa celebra gol selección

La primera fue un intento de ensayo y error para los nuestros, que dominaron el campo y el balón, el tiempo y el espacio, pero no anotaron antes del descanso. Pero pronto en la segunda parte, a los nueve minutos, esa presión dio frutos. Vitolo cazó un mal despeje del portero del Lazio italiano Berisha, conectó con un Silva que corrió presto a ocupar el carril central y asistió con gran generosidad a Diego Costa, que en pocos meses con Lopetegui en el banquillo ha destrozado los exiguos registros goleadores que mostró con Del Bosque.

Partido encarrilado, con poca oposición de los albaneses en ataque y, para colmo de los males locales, con genialidad de un Nolito recién salido al campo para embocar el 0-2 definitivo. La puso donde le gusta, entrando desde la izquierda y ajustándola al lado contrario, por donde solo él encuentra hueco. Esta claro que Vitolo y Nolito pelean por un puesto en este equipo, y está claro que viendo el momento de ambos Lopetegui no se equivocará con quien elija.

Y plácidamente se fue apagando el partido (con la mala noticia de la dura lesión de Ramos) mientras se nos iba un ojillo a Macedonia, donde los locales fueron ganando a Italia hasta un cuarto de hora antes del cierre del encuentro, cuando Immobile empató. Pero es que Italia siempre tuvo una vida más… y suele guardarla para última hora. Así, en el minuto 93 otro tanto del exsevillista les volvía a empatar con nosotros en la punta del grupo. Será duro dejar atrás a la azzurra en su lucha por ese primer puesto que da billete directo al Mundial.

Pero como lo prometido es deuda, no puedo cerrar este artículo que, de manera muy consciente, he querido centrar en lo futbolístico, sin mencionar el otro asunto del día. Piqué se cortó las mangas de la camiseta. Expresado así, la noticia parece una tontería absoluta, pero es que efectivamente lo es. Resulta que si siempre usas camisetas de manga larga, los utilleros se llevan a la lejana Albania solo camisetas de manga larga con tu número y resulta que no estás cómodo, no puedes cortarte la manga (algo bastante más habitual de lo que creemos, pero que no suele trascender) y ponerte debajo una camiseta térmica, porque entonces los guardianes de la españolía se te lanzarán como buitres.

La polémica consistía en que Piqué habría cortado la bandera de España que cierra la manga corta de las camisetas blancas patrias, cuando se trataba de una camiseta de manga larga que prescinde de dicha bandera en el brazo. Y si no se puso la de manga corta seguramente fue porque no había con su número o, directamente, porque no le apeteciera ¿Acaso si Piqué (más allá de sus convicciones políticas) se sintiera incómodo con un pequeño detalle de la camiseta no se sentiría también incómodo con el escudo que lleva en el pecho? ¿O con el mero hecho de jugar con la selección? Lo dicho, un absurdo similar al que en sus tiempos tuvo que soportar Arconada con sus medias blancas o Xavi y Puyol con la presencia de la bandera en la vuelta de esta misma prenda. Un absurdo que provocó el anuncio de Piqué de su intención de abandonar la selección, se ha cansado. Parece que en general se está cansando de las polémicas que genera (hace unos días dijo que había detectado que cuando está callado juega mejor y le reconocen más su calidad) y ahora le buscan con argumentos más que absurdos. Una pena que perdamos a uno de los mejores centrales del mundo por un tema así.

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