Todo el mundo habla de la jugada del penalti. Hay quien lo hace alabando su belleza y elevándolo a momento histórico similar al que otro genio del fútbol nos regalara hace más de 30 años. Sin embargo, también están (sobre todo con bufada blanca al cuello) los que critican la acción considerándola una falta de respeto.

Yo en este tema soy bastante categórico. Bendita “falta de respeto” y bendito fútbol convertido en arte. Si se cuestionan caños, regates o acciones como la de anoche, ¿qué nos queda? Algo que definitivamente no es fútbol. Por cosas como las de anoche, este deporte es el más seguido.

Y no me refiero simplemente a la acción desde los once metros, sino a un Celta atrevido que plantó cara durante casi 60 minutos y sobre todo, por una segunda parte del Barcelona que fue una auténtica oda al fútbol combinativo.

Querido lector, no se deje engañar por aquellos que anteponen sus colores a la evidencia futbolística. Lo visto anoche será recordado durante mucho tiempo y es que lo que se vivió en el Camp Nou no fue un partido de fútbol sino puro arte digno de ser expuesto en las mejores pinacotecas del mundo. Y es algo que para deleite y orgullo patrio, lo tenemos en la Liga española.

Tomen asiento, enciendan el televisor, disfruten y olviden el resto.